El tipo de cambio abre con alzas en un contexto de mayor incertidumbre geopolítica y una creciente rotación de los inversionistas hacia activos defensivos. Si bien el índice dólar se ha mantenido relativamente estable, este comportamiento responde en parte al fuerte fortalecimiento del yen japonés, que destaca entre las principales divisas. La tensión geopolítica aumentó después de que la Guardia Revolucionaria iraní advirtiera que embarcaciones estadounidenses podrían convertirse en objetivos si Estados Unidos continúa permitiendo el tránsito de buques por el estrecho de Ormuz. Este escenario ha provocado una salida de activos de riesgo, reflejada en la caída de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense y el debilitamiento de las monedas emergentes. Entre estas últimas destaca el peso mexicano, frente al cual el dólar acumula un avance cercano al 2,4% durante las últimas dos sesiones.
En el ámbito local, el peso chileno también enfrenta presiones adicionales por la debilidad del cobre, que ha perdido su media móvil de 50 períodos y alcanzado mínimos no observados desde mediados de septiembre. La caída, junto con la menor demanda por monedas emergentes, ha reforzado la presión alcista sobre el tipo de cambio. El tipo de cambio mantiene una presión alcista, de mantenerse esta dinámica, el precio podría extender su avance hacia la zona de los 990–995 pesos por dólar, especialmente si persisten las tensiones geopolíticas y la debilidad del cobre.
Por Ignacio Mieres,
Head of Research de XTB