La nueva reforma al mercado de capitales, MK4, abre una oportunidad para volver a discutir cómo aumentar la profundidad, liquidez y capacidad de financiamiento del mercado financiero chileno. Pero existe una dimensión que no debería quedar fuera de esta discusión: un mercado de capitales más profundo necesita también un mercado de derivados más desarrollado.
Durante las últimas décadas, el crecimiento de los derivados en Chile ha sido extraordinario. Sin embargo, el desafío ya no parece ser simplemente aumentar su utilización, sino utilizarlos mejor.
Los derivados cumplen una función esencial en cualquier mercado financiero desarrollado: permiten separar las decisiones de financiamiento de la administración de sus riesgos. Empresas, bancos e inversionistas pueden gestionar exposiciones a tasas de interés, monedas, inflación y liquidez sin tener que modificar permanentemente sus posiciones financieras.
El problema es que la sofisticación sigue siendo heterogénea. Mientras la banca ha avanzado hacia estrategias de cobertura más complejas, en entidades financieras no bancarias y empresas todavía existen espacios importantes para desarrollar la contabilidad de coberturas, mejorar valorizaciones, fortalecer documentación y contar con mayor capital humano especializado.
A ello se agrega una creciente complejidad regulatoria. Hoy los derivados deben entenderse simultáneamente desde Basilea III, las normas contables IFRS 9/NIC 39 y la regulación e infraestructura del mercado local. El desafío es lograr que estos tres planos sean consistentes y no terminen generando obstáculos innecesarios para una adecuada gestión de riesgos.
La tecnología abre además una oportunidad. La inteligencia artificial permitirá evolucionar hacia análisis cada vez más integrales de portafolios, combinando valorización, riesgo, documentación y contabilidad.
La MK4 busca movilizar más ahorro hacia inversión y financiamiento. Pero más financiamiento también significa más riesgos que administrar. Por eso, profundizar el mercado de capitales y desarrollar el mercado de derivados son dos caras de una misma moneda.
Chile ya alcanzó una escala relevante. El próximo salto debe ser en sofisticación, gestión de riesgos y calidad de implementación. Porque un mercado de capitales desarrollado necesita también un mercado desarrollado para gestionar sus riesgos.
*Patricio Jaramillo. Director de Riesgo financiero de PwC Chile*