El neurocientífico Ramón Cacabelos ha asegurado que "la epigenética está cambiando la forma de entender la longevidad, la memoria y el deterioro cerebral", en los cuales no influye únicamente la genética, sino que también los hábitos de vida repercuten en el envejecimiento.
"Durante décadas se asumió que el envejecimiento cerebral estaba prácticamente escrito en el ADN", ha indicado, señalando que, entonces, se creía que "si una persona tenía una determinada carga genética, poco podía hacer para modificar su destino". "Hoy, ese paradigma está cambiando gracias a la epigenética, una disciplina que demuestra que la forma en la que vivimos influye en cómo se expresan nuestros genes", ha señalado.
Según ha expuesto Cacabelos en una nueva edición de 'El Mensajero de Asclepio', publicación seriada de divulgación científica, la epigenética "está transformando la comprensión del envejecimiento cerebral", así como del papel que desempeñan los hábitos en la salud a lo largo de la vida. "La genética sigue siendo importante, pero ya no puede entenderse como un destino inalterable", ha resumido.
"Hoy, sabemos que existe una interacción permanente entre los genes y el entorno que condiciona la forma en la que envejece nuestro organismo", ha continuado, para insistir en que "la clave reside en la epigenética, un conjunto de mecanismos biológicos que regulan la actividad de los genes sin modificar la secuencia del ADN".
FACTOR QUE INFLUYEN
Al respecto, ha destacado que "factores como el descanso, la alimentación, la actividad física, el estrés o la inflamación pueden influir en esa regulación y, con ello, en la forma en la que el organismo responde al paso del tiempo". "No se trata de 'reprogramar' el envejecimiento ni de prometer fórmulas milagrosas", ha aseverado, para declarar, no obstante, que "la evidencia científica actual sí permite afirmar que determinados hábitos se asocian con cambios epigenéticos y con diferencias en la denominada edad biológica".
En este sentido, ha afirmado que "este cambio de perspectiva supone uno de los mayores avances en la investigación sobre envejecimiento de las últimas décadas". "De hecho, las alteraciones epigenéticas forman parte de los denominados 'hallmarks of aging' -los grandes mecanismos biológicos del envejecimiento- reconocidos por la comunidad científica internacional", ha explicado.
Por último, y tras apuntar que "comprender la interacción entre genética y ambiente permitirá avanzar hacia una Medicina cada vez más personalizada, orientada no solo a tratar enfermedades, sino también a preservar la salud cerebral durante más tiempo", ha concluido afirmando que "los genes siguen marcando el punto de partida, pero ya no escriben por sí solos el desenlace".