Sr. Director,
Las vacaciones de invierno son un descanso necesario tras un semestre exigente. En este periodo, las familias suelen flexibilizar rutinas y ampliar el uso de dispositivos, redes sociales y videojuegos. Esa apertura es comprensible, pero plantea una pregunta clave: ¿cómo acompañar la vida digital fuera de la escuela?
La Ley 21.801 regula el uso de celulares en establecimientos educacionales, pero su sentido va más allá de la prohibición. Invita a una conversación sobre educación digital, bienestar y convivencia. En casa, esto puede traducirse en un “modo hogar”: acuerdos claros sobre tiempos, usos, aplicaciones y contextos, sostenidos con presencia adulta.
Acompañar no es prohibir por cansancio ni permitir por comodidad, sino educar. Supone dialogar sobre contenidos, vínculos en línea y situaciones incómodas, fortaleciendo la confianza y la posibilidad de pedir ayuda.
También es clave cuidar rutinas: respetar el sueño, definir momentos sin pantallas y promover lectura, juego y actividad física. En menores de 14 años, herramientas de control parental pueden apoyar estos acuerdos, sin reemplazar el diálogo.
La ciudadanía digital se construye en lo cotidiano. La ley orienta a la escuela, pero el desafío es compartido: formar usuarios responsables, críticos y conscientes.
Francisco Silva-Díaz,
Académico Facultad de Educación,
Universidad Autónoma de Chile