El mercado ha dejado atrás gran parte del factor geopolítico asociado a Medio Oriente y hoy el principal motor del tipo de cambio es el cambio de postura de la Fed. La llegada de Kevin Warsh a la presidencia del organismo ha reforzado el discurso de tasas altas por más tiempo, impulsando al dólar a nivel global y generando una fuerte presión sobre los activos de riesgo.
El Dollar Index alcanzó máximos desde mayo de 2025 en la zona de los 101,5 puntos, reflejando una importante migración de flujos hacia activos refugio. La fortaleza de la economía estadounidense, sumada a una inflación que sigue siendo observada de cerca por la Reserva Federal, ha llevado al mercado a aumentar las probabilidades de nuevas alzas de tasas durante el segundo semestre. Actualmente, los inversionistas estarán especialmente atentos a los datos de PIB y PCE que se publicarán mañana, ya que podrían terminar de confirmar si la Fed tendrá espacio para seguir endureciendo su política monetaria.
La consecuencia directa de este escenario ha sido una fuerte corrección en el sector tecnológico y de semiconductores. Durante las últimas sesiones, las grandes compañías ligadas a inteligencia artificial han sufrido una importante toma de utilidades, eliminando cerca de US$1,3 billones de valor bursátil. Nvidia, Micron, ARM, Samsung y SK Hynix han liderado las caídas mientras el mercado comienza a cuestionar si las elevadas valorizaciones alcanzadas durante el rally de inteligencia artificial pueden sostenerse en un escenario de financiamiento más caro. Esto es particularmente relevante para Chile, ya que muchas de estas industrias dependen directamente del cobre para la fabricación de microchips, centros de datos, baterías e infraestructura tecnológica.
Precisamente el cobre continúa siendo el principal afectado. Durante la jornada rompió con fuerza el soporte psicológico de los US$6 por libra y actualmente cotiza cercano a los US$5,94, alcanzando niveles que no se observaban desde inicios de mayo. La caída responde tanto al fortalecimiento global del dólar como al deterioro del apetito por riesgo y a la liquidación de posiciones especulativas en materias primas. Técnicamente, mientras se mantenga bajo los US$6, el próximo objetivo relevante aparece en torno a los US$5,86 por libra, zona donde coincide la media móvil de 200 períodos. Una continuación en la debilidad del sector tecnológico podría seguir ejerciendo presión bajista sobre el metal rojo durante las próximas jornadas.
Por otro lado, el petróleo continúa eliminando la prima geopolítica acumulada durante el conflicto entre Irán e Israel. El WTI cotiza cercano a los US$70,26 por barril, mínimos desde el inicio de las tensiones en Medio Oriente. La reapertura gradual del Estrecho de Ormuz y el aumento de producción por parte de la OPEP+ han permitido una normalización de la oferta global, reduciendo considerablemente los riesgos inflacionarios asociados a la energía. Sin embargo, esta caída del petróleo ha tenido un efecto secundario relevante: al disminuir las presiones inflacionarias energéticas, el mercado vuelve a concentrar toda su atención en la inflación subyacente y en las próximas decisiones de la Fed.
Para el USDCLP, el panorama sigue siendo favorable mientras se mantenga la combinación de un Dollar Index sobre los 101 puntos y un cobre bajo presión. El tipo de cambio ha respetado perfectamente el escenario alcista planteado desde la semana pasada y, de mantenerse la fortaleza del dólar global, podría continuar buscando extensiones hacia los $925 y posteriormente los $930. No obstante, el mercado enfrentará mañana una prueba decisiva con los datos de PIB y PCE de Estados Unidos. Cifras superiores a las expectativas reforzarían el escenario de nuevas alzas de tasas y podrían impulsar al dólar local hacia nuevos máximos. Por el contrario, cualquier sorpresa negativa podría generar una toma de utilidades importante y abrir espacio para una corrección hacia la zona de $915-$910.
Por Lucas Santillan
Analista de mercados de Capitaria