Las principales observaciones del Informe Macroeconómico Coyuntural de enero a mayo de 2026 del ECPE-USACH sobre la coyuntura macroeconómica nacional son:
El IMACEC muestra tendencias negativas de la actividad productiva desde enero a abril. En el primer trimestre de 2026 el IMACEC cayó en promedio en -0,3%, dato que el Banco Central elevó a -0,5%, en términos del PIB, en su informe de Cuentas Nacionales del período. Hoy el Central asume que el PIB este año podría crecer como piso en 1%. A su vez, la tasa de desempleo que estaba en niveles altos, de 8,3% en diciembre 2025, permaneció en esa tasa los meses de enero y febrero 2026 y ha subido a 8,9% en marzo y a 9,1% en abril, mostrando lo delicado de la situación del mercado laboral chileno y de la economía nacional.
La Inflación ha vuelto a niveles del cuatro por ciento anualizada y no será fácil ajustar. El escenario económico chileno en abril y mayo 2026 está marcado por el alza en los precios de los combustibles que se produce por la decisión de Hacienda (26 de marzo de 2026) de utilizar sólo parcialmente el MEPCO para suavizar el fuerte aumento del precio del petróleo por la guerra de USA e Irán, permitió que se abriera nuestra economía para que entren los mayores precios del petróleo (evitando, se dijo, un mayor gasto fiscal), aumentando los precios de las bencinas en casi 400 pesos y el diésel, sobre 500, generando así un fuerte efecto inflacionario en la economía nacional. La inflación (anualizada) de los primeros tres meses de 2026 estaba en 2,8% en enero, 2,4% en febrero, vuelve a 2,8% en marzo, sube a 4,0%, anualizada en abril y se atenúa en mayo, a 3,9%, cuando de nuevo por decreto de Hacienda no suben las bencinas. Decisiones que muestran que la política fiscal puede tener efectos inflacionarios, o al revés buscar controlarlos. Luego, son las decisiones internas las que ubican la inflación anual de Chile nuevamente por sobre el 3% durante el segundo trimestre y cerca del 4% a fin de año, mientras que el mercado anticipa mayoritariamente que el Banco Central mantendrá la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 4,5% hasta el tercer trimestre, todo dependerá de la evolución del conflicto en Irán y del precio del petróleo y de los fertilizantes y de sus efectos finales en la economía mundial y en la de Chile. También tendremos efectos inflacionarios en los precios internos de Chile desde el nivel internacional donde observamos, en mayo, una inflación en alza, que llegó a 4,2% en USA, a 3,2% en la Zona Euro, a 4,64% en Brasil y a 5,84% en Colombia. Entonces, se ajustan las estimaciones de inflación para Chile, entre 3,7 y 4,0%.
El índice de remuneraciones reales, IRR, muestra un ajuste a la baja, por aumentos de la inflación (boletines estadísticos del INE). Dato que, junto a la aceleración del Índice de Costos nominal a 6,4% anual, por encima del Índice de Remuneraciones nominal (5,7%), sugiere que los costos no salariales (cotizaciones, indemnizaciones, capacitación) están creciendo a una tasa algo mayor, lo que podría generar una presión adicional para las empresas de cara al segundo trimestre y posteriores.
Nuestro mercado laboral parece estar “frenado” coincidiendo con el estancamiento productivo y con la nueva regulación laboral del país. En 2026, durante el trimestre móvil hasta enero y hasta febrero 2026, la desocupación se situó en 8,3%; posteriormente en marzo la tasa aumentó a 8,9% y en abril 2026, la tasa llegó a 9,1%.
El Banco Central ha mantenido una cautelosa Política Monetaria, fijando la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 4,5% desde mediados de diciembre. Sugiriendo que la autoridad monetaria ha optado por evaluar con mayor cautela la evolución del escenario macroeconómico que está en un contexto todavía sujeto a riesgos e incertidumbre especialmente internacionales. Se espera que se mantenga la tasa hasta fin de año, de acuerdo al alza esperada de la inflación durante el segundo trimestre y la mayor incertidumbre internacional, que reducen el espacio para anticipar una trayectoria descendente inmediata de la TPM.
El dólar ha estado cambiante. Mostró movimientos relevantes durante los primeros meses de 2026, el período estuvo marcado por fases claramente diferenciadas, con una apreciación inicial del peso chileno, seguida por una posterior depreciación parcial hacia las semanas más recientes, la que se podría sostener si la FED en Estados Unidos termina manteniendo o aumentando su tasa de referencia, lo que afectaría nuestros precios internos al depreciar nuestra moneda frente al dólar.
La complicada situación Fiscal, se encuentra en una fase de consolidación orientada a corregir desequilibrios estructurales acumulados en los últimos años. De acuerdo con el Informe de Finanzas Públicas del cuarto trimestre de 2025, el país presenta un déficit estructural reflejado en un déficit del Balance Cíclicamente Ajustado cercano a -3,55% del PIB, muy superior al comprometido (-1,6%), lo que evidencia que el desequilibrio fiscal no responde únicamente a factores transitorios del ciclo económico, sino a una brecha persistente entre ingresos y gastos del Gobierno Central. El escenario fiscal enfrenta presiones adicionales derivadas del alza en los precios del petróleo, en un contexto de mayor incertidumbre geopolítica que, se estima solo mejorará parcialmente con el Memorándum de Entendimiento entre Estados Unidos y la República Islámica de Irán recién firmado. Para nuestra economía, esto se traduce en mayores presiones inflacionarias y un deterioro de las condiciones externas, donde el daño de la guerra ya está hecho tanto en la caída del PIB mundial de 3,2% en 2025 a 2,2% o 2,7% según distintas estimaciones recientes como en la inflación internacional el alza . En este marco, la política fiscal enfrenta el desafío de mantener la consolidación sin profundizar la desaceleración económica, lo que refuerza la importancia de una adecuada coordinación con la política monetaria. Así, el equilibrio entre estabilidad de corto plazo y sostenibilidad fiscal de largo plazo se vuelve clave para enfrentar este nuevo entorno adverso.
Entonces, en estos últimos años no le ha ido bien a nuestra economía ni se perciben expectativas de muy alto crecimiento en el futuro cercano por los efectos externos que nos trae la guerra USA-Irán y por las decisiones de la política fiscal en el país.
Víctor Salas Opazo Equipo
Conversatorio de Política Económica, ECPE,
Departamento de Economía, USACH