Una reingeniería del gasto público

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Luis Riveros ok

Se ha desplegado amplia discusión acerca de la rebaja tributaria a las empresas que ha propuesto el gobierno en su proyecto de ley sobre Reconstrucción Nacional. En efecto, se ha postulado una reducción de impuestos similar a aquella que impulsó el anterior gobierno, por lo cual muchos consideran que la oposición al proyecto en discusión es algo que pertenece más bien a la discusión política contingente sin aludir necesariamente al tema de fondo. Se ha argumentado que la reducción tributaria que se propone haría equivalente la carga a empresas instaladas en Chile con la opción que tendrían las mismas para acudir a otros países, por lo que se considera que la medida favorecería a la inversión y al empleo, dos aspectos de la macroeconomía que se han visto débiles en el último tiempo. Particularmente justificable esta idea por lo perjudicial que en el terreno social implica la tasa de desempleo que está ya en torno a 10%, una cifra que es doble en el caso de algunos segmentos como las mujeres jóvenes. Varios han mencionado está aspiración de mayor crecimiento, empleo e inversión como una “apuesta”, y la verdad es que el país necesita apostar a alternativas que, sobre bases racionales, amplíen el horizonte de crecimiento para la economía chilena en los próximos años y no se postule solamente el administrar lo que existe.


En particular, quienes sostienen que es mejor una cierta prudencia, y quizás abogarían por no efectuar ninguna modificación tributaria, han recurrido al argumento de que una rebaja en un tributo requiere que se haga un incremento en otro. Este argumento se sostiene en la necesidad de una estabilidad de los ingresos del Estado, y corresponde a una visión que efectivamente su puso en práctica durante los buenos años de nuestra salud económica. Pero este argumento sobre invariabilidad de los ingresos tributarios se funda en la idea de un gasto que se encuentra en un régimen ya optimizado y que no necesita mayores ajustes en su monto total ni en su distribución. Sin embargo, este es un tema que necesita mucha mayor discusión, puesto que el gasto público se muestra desproporcionado en algunos ámbitos y áreas específicas y parece requerir un ajuste estructural. La última encuesta CEP pone de relieve esto en la opinión ciudadana, que estima que es necesario un ajuste del gasto público y que no se precisan más recursos para el Estado, sino más bien una reasignación de los existentes.


No cabe duda que hay actividades y sectores que aparecen claramente desfinanciados en el gasto público, como es el caso de seguridad, salud y educación preescolar. En algunos casos, como lo es claramente el de educación, lo que se requiere es una verdadera reingeniería del gasto, ajustando un excesivo caudal de recursos para la gratuidad en la educación superior, la cual no parece haber resultado en una mejora en la calidad formativa, como varios expertos lo han mencionado. Necesita el país muchos más recursos en educación preescolar, la verdadera base del sistema. Lo mismo en cuanto a la necesidad de aumentar el gasto en investigación científica, lo cual requeriría movilizar recursos desde una muy cara gestión. Del mismo modo, hay programas y acciones de los servicios públicos que requieren ser dimensionados apropiadamente para financiarlos en forma adecuada. Solamente el llamado “caso Fundaciones” permite poner de relieve la magnitud de recursos cuyo uso es muy discutible, esto sin mencionar la multiplicación de ministerios y reparticiones que han significado mayor gasto, pero no necesariamente un mejor cumplimiento de los fines más trascendentes del Estado.


El argumento acerca de dejar el nivel del gasto público fijo, así compensando las rebajas en ciertos tributos con alzas en otros, lleva implícito el supuesto de optimalidad del gasto público. La reducción de los ingresos públicos es la oportunidad para emprender una verdadera reingeniería del gasto, privilegiando aquellos sectores que desde hace mucho están trabajando con financiamiento inadecuado, para así poner el acento en aquellos otros que, siendo prioritarios, demandan más recursos. En todo caso si la iniciativa propuesta es exitosa en cuanto a atraer más inversión y promover crecimiento económico, esto mismo será la fuente de mayores recursos para el Estado.


Prof. Luis A. Riveros

Emérito Universidad de Chile

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