BRUSELAS 16 Jun. (EUROPA PRESS) -
Los ministros de Salud de la Unión Europea abogan por simplificar las reglas de comercialización de microorganismos genéticamente modificados (GMM, por sus siglas en inglés) y el procesamiento de órganos en la Unión Europea, como parte de la nueva Ley europea de Biotecnología con la que el bloque busca allanar la innovación para liderar el sector frente a competidores internacionales como Estados Unidos o China.
Los 27 han fijado así las líneas generales de su posición de cara a la negociación de estos dos elementos de la futura ley que deberán emprender con el Parlamento Europeo, colegislador que aún debe definir sus líneas rojas para que las negociaciones puedan empezar.
"Al modernizar la normativa sobre microorganismos modificados genéticamente y el procesamiento de órganos, estamos creando un entorno regulatorio que fomenta la innovación, al tiempo que se mantienen altos estándares de seguridad, transparencia y confianza pública", ha defendido el ministro de Sanidad de Chipre y presidente de turno del Consejo de la UE, Neophytos Charalambides.
Preguntada por esta nueva ley a su llegada al encuentro en Luxemburgo, la ministra de Sanidad española, Mónica García, ha destacado la necesidad de encontrar un "equilibrio" entre la sostenibilidad de los sistemas y el acceso de los pacientes con contar con un "mercado atractivo" para el lanzamiento de fármacos innovadores.
Con todo, la ministra ha optado por la prudencia al referirse a la posibilidad de prorrogar algunas patentes biotecnológicas hasta un año mediante el certificado suplementario de protección, ya que deben analizarse antes en detalle tanto "las ventajas como los riesgos" de tal modificación.
Por el momento, los ministros abogan por una simplificación para permitir procesos regulatorios más sencillos y rápidos en el caso de microorganismos genéticamente modificados que "cumplen con estándares de seguridad predeterminados".
En este punto, los Estados miembro piden cambiar la referencia a "GMM de bajo riesgo" que recoge la propuesta de reforma puesta sobre la mesa por la Comisión Europea para definir esa categoría como "GMM que reúnen los requisitos para un procedimiento acelerado".
Con ello, las capitales quieren evitar que la nueva legislación traslade la impresión de que los microorganismos que no entren en esta categoría son, por definición, de "alto riesgo".
También sugieren cambios para definir claramente las competencias en esta materia tanto de la Comisión Europea como de los Estados miembro y "reorganizar los elementos del texto y aclarar las disposiciones para garantizar una implementación efectiva".
En cuanto al marco para el procesamiento de órganos, los ministros piden aclarar la diferencia entre autotrasplante y trasplante a otra persona, ya que en el primer caso se suelen dar en situaciones de emergencia y quieren que la labor de los cirujanos "no se vea obstaculizada por requisitos normativos restrictivos", según indica el Consejo en un comunicado.
La posición del Consejo también pide cambios respecto a la propuesta de Bruselas en lo que se refiere a las normas relativas a la validez del consentimiento para los GMM, para que no sea una validez "indefinida", sino que se limitara la validez del permiso inicial a un máximo de 10 años que después podría ser renovado, esta vez ya de forma indefinida salvo excepciones concretas.
Además, los 27 quieren introducir nuevas disposiciones para que en determinados casos el procesamiento de datos personales sea considerado de interés público, por ejemplo en caso de trasplantes de órganos en donde sea necesaria esa información para garantizar la seguridad del paciente y unos altos estándares sanitarios. También debería contemplarse para facilitar el intercambio transfronterizo de datos que ayuden a analizar los resultados de trasplantes en un grupo más amplio de pacientes.