Conectar para escalar

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MARGARITA DUCCI 2025 3  (1)

Hace algunos años, cuando hablábamos de sostenibilidad en el mundo empresarial, la conversación giraba en torno a compromisos, reportes y, muchas veces, buenas intenciones. Hoy, esa conversación cambió. Y cambió profundamente. De hecho, en diversos paneles en los que he participado, la palabra que más resuena no es sostenibilidad, ni tampoco innovación, ni siquiera impacto. Es otra: conexión. Porque si algo estamos aprendiendo, quizás un poco tarde, pero con claridad, es que los grandes desafíos que enfrentamos como sociedad no se resuelven en solitario. Ni desde una empresa, ni desde un emprendimiento, ni desde el sector público. Se resuelven cuando esas piezas se articulan. Y ahí es donde ocurre lo trascendente.


Durante años, se pensó que la sostenibilidad debía “incorporarse” a la empresa. Hoy vemos que, en muchos casos, lo que las empresas necesitan es abrirse hacia afuera. Buscar soluciones. Integrar capacidades. Y esas soluciones, cada vez más, están en los emprendimientos. Startups que desarrollan tecnologías para optimizar el uso del agua en zonas de escasez, otras que permiten medir emisiones en tiempo real, que rediseñan envases para hacerlos reutilizables, que transforman industrias completas con nuevas formas de producir y consumir. No estamos frente a ideas. Estamos frente a soluciones.


Pero hay una pregunta incómoda que debemos hacernos: ¿Por qué, si las soluciones existen, no avanzamos más rápido? La respuesta no está en la falta de innovación, está en la falta de conexión. Muchas startups no logran escalar porque no consiguen integrarse a grandes empresas. Y muchas empresas avanzan más lento de lo que podrían porque no saben, o no se atreven, a incorporar soluciones externas. Ahí hay un espacio crítico. Y también una enorme oportunidad. Porque cuando esa conexión ocurre, cuando una empresa deja de ver a un emprendimiento como un experimento y comienza a verlo como un proveedor estratégico, algo cambia. La innovación deja de ser piloto y se transforma en parte fundamental de la operación. Y el impacto, en consecuencia, se multiplica.


Hay muchos casos donde esto ya está pasando. Donde empresas incorporan soluciones desarrolladas por startups en sus procesos productivos, en su logística, en su gestión de recursos. Y cuando eso sucede, la sostenibilidad deja de ser un discurso y se convierte en una decisión de negocio. La sostenibilidad ya no es sólo una agenda de cumplimiento o reputación, es una oportunidad concreta de crecimiento, eficiencia e innovación. Y, cada vez más, es también una oportunidad de colaboración. Pero no cualquier colaboración. No la de los acuerdos declarativos ni la de alianzas simbólicas. Hablo de colaboración real: la que implica abrir procesos, asumir riesgos, compartir valor. Porque al final del día, la sostenibilidad no se escala empresa por empresa. Se escala ecosistema por ecosistema.


Porque el verdadero valor de una startup no está sólo en su capacidad de crear algo nuevo. Está en su capacidad de transformar lo existente. En ese punto de encuentro, entre innovación y decisión, entre emprendimiento y empresa, es donde se juega buena parte del futuro. Y por supuesto también, de nuestra capacidad real de generar impacto.


Margarita Ducci

Directora Ejecutiva Pacto Global Chile, ONU

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