Según el último informe de endeudamiento bancario de Sheriff, al cierre de abril de 2026, la tasa promedio de este segmento llegó al 25,49%, superando el 24,38% de abril de 2025 y duplicando con creces el 19,21% que registraba en diciembre de 2019.
El alza en el costo del consumo contrasta con la tendencia observada en otros segmentos. Los créditos hipotecarios bajaron su tasa a 3,98% desde el 4,38% de abril de 2025, mientras que el financiamiento a empresas también cedió, pasando de 9,06% a 8,30% en el mismo período. Sin embargo, ambos segmentos permanecen considerablemente por encima de sus niveles pre pandemia, de 2,18% y 5,17%, respectivamente.
"Comparado con hace un año, las empresas y quienes buscan vivienda están consiguiendo financiamiento algo más barato; el consumo, en cambio, sigue encareciéndose. La dirección general empieza a ser la correcta, pero seguimos muy por encima de los costos que teníamos antes de la pandemia", señala Vicente Cruz, CEO de Sheriff.
A pesar del encarecimiento del crédito de consumo, la demanda no se ha frenado. Este segmento fue el de mayor dinamismo, con un crecimiento interanual de 6,88% en abril de 2026, acelerando frente al 4,55% que registraba un año antes. El crédito hipotecario, en tanto, creció un 4,46%, aunque desacelerando desde el 5,92% de abril de 2025. El financiamiento a empresas avanzó apenas un 1,54% interanual, lejos del 10,38% que exhibía en el período pre pandemia.
En materia de riesgo, el informe entrega señales mixtas. La morosidad mayor a 90 días subió al 2,37% del total de la cartera, por encima del 2,26% de abril de 2025 y del 2,09% pre pandemia. La cartera deteriorada, en cambio, descendió levemente al 5,99%, desde el 6,05% de un año antes, aunque sigue por sobre el 5,07% registrado antes de la pandemia.
Las provisiones bancarias, el dinero que la banca reserva para cubrir eventuales impagos, se mantuvieron estables en 2,55% del total de la cartera, el mismo nivel de abril de 2025. En consumo bajaron de 8,40% a 8,08%, mientras que en empresas subieron levemente de 2,55% a 2,57%. El segmento de vivienda se mantuvo contenido en 0,65%.
"Mirado contra el año pasado, el riesgo de crédito se ve estable, e incluso cede en consumo. La banca dejó de poner cada vez más dinero de lado para cubrir impagos, y eso sugiere que el terreno se siente algo más firme. Si esta estabilidad se sostiene, debería traducirse en una banca dispuesta a abrir un poco más la llave del crédito", advierte Cruz.
El escenario se desarrolla con la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 4,5%. Para el CEO de Sheriff, los datos apuntan a una reactivación todavía incompleta: "Lo más alentador es ver al crédito de consumo acelerar con fuerza frente a hace un año. El financiamiento a las empresas todavía crece a cuentagotas y la vivienda perdió algo de impulso, así que hablamos de brotes verdes, todavía frágiles y desparejos. La reactivación solo será real si las empresas vuelven a tomar crédito para crecer; sin ese flujo de capital, la economía no termina de despegar", concluye el presidente del Comité de Fraude y Ciberseguridad de FinteChile.