​Riesgo subestimado en el traslado de niños en Chile: sólo el 35% usa sillas infantiles y la gran mayoría están mal instaladas

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Sillas mal instaladas

Aunque las sillas de seguridad son consideradas uno de los sistemas más efectivos para la prevención de lesiones y muerte en los siniestros viales, su uso en Chile sigue siendo bajo: apenas un 35% de los menores viaja utilizando estos dispositivos, según el último registro informado por la Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito (Conaset). A ello se suma otro factor alarmante: entre quienes sí las utilizan, se estima que 9 de cada 10 presentan errores de instalación, fallas que podrían estar incidiendo en una mayor severidad de las lesiones e incluso en la mortalidad de este grupo etario en nuestras vías.


Según explicó Paula Deimel, especialista en seguridad vial infantil de Mini Nuts, “este es uno de los problemas más invisibilizados y riesgosos que existe para la niñez. Las sillas de seguridad pueden reducir hasta en un 80% las lesiones en caso de siniestro vial, pero esa protección puede verse gravemente comprometida cuando no son utilizadas correctamente”.


Deimel agregó que "una silla instalada sin seguir sus instrucciones no garantiza que retenga y proteja correctamente al menor ante una desaceleración brusca. Si se cruzan ambos factores —el bajo uso y los errores frecuentes entre quienes sí la utilizan—, se estima que menos de un 4% de los niños menores de nueve años viaja debidamente protegido. No es casualidad que en Chile, en promedio, siete niños de entre 0 y 14 años resulten lesionados cada día por los siniestros viales".


Respecto a los errores más frecuentes, indicó que “se observa con frecuencia que las sillas de seguridad no son adecuadas para la altura o el peso del niño, que los arneses están sueltos o torcidos, que la instalación es deficiente y que se utilizan accesorios no autorizados. Todo esto puede terminar anulando su efectividad y generar en los adultos una falsa sensación de seguridad, que no existe por el solo hecho de contar con una silla de seguridad”, aseguró.


En relación a los aspectos que se deben revisar al instalar estos equipos, señaló que "lo primero es confirmar que la silla sea adecuada para la talla del niño: que su rango de peso y estatura corresponda, que la dirección de instalación sea la correcta y que sea compatible con el vehículo”. 


Además, enfatizó que “no todas las sillas funcionan en todos los autos ni se adaptan a las necesidades de cada familia, por lo que es fundamental leer el manual de la silla y el del vehículo antes de instalarla. Solo así se puede determinar si la instalación es viable —ya sea con cinturón de seguridad o con sistemas de anclaje ISOFIX o LATCH— y si se está haciendo de forma correcta".


También precisó que "una vez instalada, hay tres puntos clave: que la silla no se mueva más de 2,5 centímetros en ningún sentido al empujarla con fuerza moderada, que el arnés quede bien ajustado sobre las zonas más resistentes del cuerpo —clavículas y caderas—, y que se revisen los detalles específicos indicados por el fabricante. Además, periódicamente y cada vez que el sistema de retención cambie de vehículo, de posición o se limpie, hay que verificar nuevamente su instalación".


Respecto al lugar más seguro para instalar una silla, afirmó que “se aconseja la plaza central trasera, porque en caso de impacto lateral el menor está más lejos de puertas y vidrios, reduciendo el riesgo de lesiones. Se debe validar siempre que tanto el manual de la silla como del vehículo permitan esa posición”.


De no ser así, Deimel aseguró que “el segundo mejor lugar suele ser detrás del copiloto, en diagonal al conductor. Esto facilita el acceso al niño desde la vereda. Para algunos cuidadores también les da tranquilidad poder mantener un mejor control visual cuando van manejando. En todo caso, la mejor ubicación dependerá del grupo y dinámica familiar”.


Por último, precisó que la posición a contramarcha sigue siendo la alternativa más segura para el traslado de menores. “Es la orientación más segura y se recomienda mantenerla siempre al menos hasta los 2 años y, ojalá, hasta los 4 años o hasta el máximo permitido por la silla”. 


“Además, reduce significativamente el riesgo de lesiones en cabeza, cuello y columna en los choques más frecuentes y severos que son en dirección de la marcha, ya que la estructura de la silla absorbe de mejor manera las enormes fuerzas que se generan, particularmente para los más pequeños, que tienen una cabeza mucho más grande proporcionalmente, tono muscular más débil y estructura ósea aún en formación”, concluyó.


europapress