Sr. Director,
En la necesaria conversación sobre la investigación científica es importante considerar que su pertinencia no se mide por resultados inmediatos, sino por la posibilidad que entrega al país para transformar sus desafíos y oportunidades en desarrollo y bienestar.
La ciencia es una capacidad estratégica para el desarrollo productivo de Chile. Permite sofisticar procesos, mejorar la productividad y desarrollar nuevas industrias desde sectores donde el país tiene ventajas competitivas. Como ha planteado Ricardo Hausmann, el desarrollo no depende solo de lo que entrega la geografía, sino de la capacidad de construir nuevas ventajas a partir del conocimiento y el talento humano.
En una economía global donde las trayectorias de desarrollo son menos rígidas, economías emergentes como Chile pueden dar saltos cualitativos si logran conectar tres condiciones: talento científico orientado a desafíos productivos concretos; empresas de base científico-tecnológica con capacidad de escalar e internacionalizarse; y un marco regulatorio que facilite probar, adoptar y expandir nuevas soluciones. Esa articulación es clave para transformar conocimiento en capacidades productivas propias.
La experiencia de articulación entre empresas de diferentes sectores, universidades, centros de investigación, startups y el sector público muestra que estos vínculos requieren método, confianza y continuidad. Cuando esas capacidades convergen en torno a problemas reales, la investigación y desarrollo se transforman en valor, productividad y crecimiento.
Alan García
Director ejecutivo, SOFOFA Hub