Presidenta de la Corte Suprema destaca la evolución del concepto de familia y el rol humanizador de la abogacía

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La presidenta de la Corte Suprema, Gloria Ana Chevesich, presidió hoy —15 de mayo— una nueva ceremonia de juramento de abogados y abogadas en el Salón de Honor del máximo tribunal. En su alocución, la magistrada vinculó la investidura de los nuevos profesionales con el Día Internacional de las Familias, reflexionando sobre cómo el derecho chileno ha transitado desde modelos rígidos hacia un reconocimiento inclusivo de la diversidad de vínculos afectivos. "El derecho chileno ha ido avanzando hacia un reconocimiento cada vez más decidido de la diversidad de formas en que las personas construyen vínculos de afecto, cuidado y solidaridad recíproca", dijo.


La ministra enfatizó que la labor de los juristas en materias de familia trasciende lo meramente normativo o patrimonial, pues se inserta en espacios de alta sensibilidad donde la dignidad de las personas está en juego. En este sentido, recalcó que la lealtad y honradez exigidas por el Código Orgánico de Tribunales deben traducirse en un compromiso ético con la realidad social.


"Detrás de cada causa sobre cuidado personal; de cada procedimiento de adopción; de cada controversia relativa a alimentos; o de cada situación vinculada a violencia intrafamiliar, existen personas concretas cuyas vidas pueden verse profundamente impactadas".


Finalmente, Chevesich hizo un llamado a los nuevos colaboradores de la justicia a no perder de vista la función civilizatoria del derecho, la cual permite resolver disputas humanas a través de cauces institucionales que preserven la paz social y el desarrollo humano. "Ejercer ‘leal y honradamente’ la profesión supone también comprender que la argumentación, el lenguaje y la litigación jurídica, deben acompañarse de prudencia, humanidad, empatía y conciencia acerca de las consecuencias que los procesos producen en la vida de las personas".

europapress