El reciente mensaje de Emmanuel Faber, ex CEO de Danone y actual presidente del International Sustainability Standards Board (ISSB), no sólo es oportuno: es profundamente revelador del momento que vive el mundo empresarial. Plantea una idea que hace pocos años parecía improbable: que la creciente tensión geopolítica, lejos de debilitar la agenda de sostenibilidad, la está transformando en un factor estratégico para la estabilidad económica, el acceso a capital y la competitividad global.
En un escenario marcado por conflictos comerciales, fragmentación de cadenas de suministro, disputas por minerales críticos, inseguridad hídrica y volatilidad energética, el entorno es mucho más complejo que hace una década. Por eso, la sostenibilidad dejó de ser una agenda meramente reputacional o comunicacional; hoy se consolida como una herramienta de gestión del riesgo, resiliencia y continuidad operacional. Este cambio de enfoque es uno de los más importantes que observamos desde Pacto Global.
Chile no está ajeno a esta transformación. El país ha avanzado en materia regulatoria y de transparencia corporativa. La evolución de las normas de divulgación impulsadas por la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), junto con la incorporación de estándares internacionales, refleja que el mercado local transita hacia una lógica donde la información no financiera es tan relevante como los indicadores económicos tradicionales.
Más allá de la regulación, observamos un cambio cultural progresivo. Cada vez más directorios y gerencias entienden que la sostenibilidad no puede quedar encapsulada en un área especializada: debe ser parte de la estrategia corporativa, la gestión de riesgos y las decisiones de inversión. Los riesgos climáticos, hídricos o de biodiversidad ya no son escenarios hipotéticos; son variables concretas que afectan la productividad, costos financieros y estabilidad de los mercados.
En ese sentido, el avance del ISSB hacia divulgaciones vinculadas a naturaleza y biodiversidad anticipa el próximo gran desafío. Así como el cambio climático pasó de preocupación ambiental a variable financiera, la biodiversidad sigue el mismo camino. Sectores completos dependen de ecosistemas saludables y recursos resilientes. Ignorar esa relación ya no es viable ni ambiental ni económicamente. Esto es clave para Chile, un país altamente vulnerable al cambio climático y con una crisis hídrica estructural, pero profundamente dependiente de sectores vinculados a recursos naturales: energía, minería, alimentos, acuicultura y agricultura. La forma en que nuestras empresas integren estos desafíos será decisiva para su competitividad futura.
Desde Pacto Global hemos afirmado durante años que la sostenibilidad no es incompatible con el crecimiento económico. Al contrario: las empresas que mejor se adapten a esta transición serán las más resilientes y competitivas a largo plazo. La discusión ya no es si la sostenibilidad seguirá avanzando; la verdadera discusión es quiénes serán capaces de anticiparse mejor a esta nueva economía. Ante la incertidumbre global, los mercados necesitan confianza. Y hoy, la confianza depende de la capacidad de demostrar cómo se gestionan los impactos, riesgos y oportunidades.
Margarita Ducci
Directora Ejecutiva Pacto Global Chile, ONU