El petróleo está corrigiendo con fuerza después del salto de ayer. El WTI se acerca nuevamente a los US$99 por barril y el Brent cotiza en torno a los US$103,7, alejándose de los máximos que alcanzaron durante la jornada anterior.
Ayer el WTI llegó a cerrar en US$105,83, después de subir más de 4%, mientras el Brent terminó en US$108,75.
La caída de hoy tiene bastante que ver con que Arabia Saudita está buscando alternativas para mantener sus exportaciones. Saudi Aramco comenzó a ofrecer cargamentos de crudo a compradores asiáticos mediante transferencias barco a barco frente a Sohar, en Omán, evitando así el paso por Ormuz. Además, los embarques desde Ras Tanura y Juaymah aumentaron con fuerza. Esto está ayudando a quitar parte del temor que ayer llevó al mercado a descontar una interrupción más prolongada del suministro saudí.
Pero tampoco hay que leer esta caída como una normalización del mercado. El problema de fondo sigue siendo el transporte. El tránsito por Ormuz continúa en niveles mínimos y ayer se registraron sólo cuatro cruces, sin grandes petroleros ni buques de LNG. Al mismo tiempo, siguen los ataques en la zona y los riesgos sobre las rutas alternativas de exportación.
Por el lado de Estados Unidos apareció otro factor que está presionando al precio: el API reportó un aumento de 7,1 millones de barriles en los inventarios de crudo, muy por encima de lo que esperaba el mercado. También aumentaron las existencias de gasolina y destilados. Eso entrega algo de alivio por el lado de la oferta justo cuando el petróleo venía de una subida bastante agresiva.
Desde el punto de vista de mercado, la zona de US$100 vuelve a ser bastante importante para el WTI. Después de haber superado los US$105, una caída hacia ese nivel puede ser simplemente una corrección de la subida, pero si el precio pierde con claridad los US$100, el mercado podría seguir buscando niveles más bajos en el corto plazo. En cambio, mientras se mantenga sobre esa zona, el riesgo geopolítico sigue siendo un argumento suficiente para que aparezcan compradores nuevamente.
Y ahí está la clave de las próximas sesiones: si Arabia Saudita logra mantener sus exportaciones por rutas alternativas y el tráfico de petróleo por la región empieza a normalizarse, parte de la prima geopolítica debería seguir desapareciendo. Pero mientras Ormuz continúe prácticamente cerrado y sigan los ataques a infraestructura y embarcaciones, cuesta pensar en una normalización completa del mercado.
Por Agustín Vargas ,
Analista de mercado de Capitaria