​Tiempo: el factor que afecta a ambos bandos en el conflicto de Oriente Medio

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Leonardo Quijarro2 (5)

La geopolítica de Oriente Medio siempre ha sido una partida de ajedrez donde las piezas se mueven con una parsimonia engañosa, pero hoy, el tablero parece haber sido sustituido por un cronómetro de arena que se agota para todos los involucrados. Las recientes declaraciones del presidente Donald Trump, sugiriendo que el bloqueo naval del Estrecho de Ormuz podría ser más prolongado, han transformado la tensión regional en una crisis de resistencia global. Sin embargo, la premisa de que el tiempo es un aliado incondicional de Washington podría ser relativa: el reloj corre con ritmos distintos, pero con creciente intensidad, tanto para la Casa Blanca como para Teherán.


El búmeran de la presión máxima: La economía y las urnas

Para la administración del presidente Trump, el bloqueo naval del estrecho de Ormuz se presenta como la herramienta definitiva de asfixia. Al controlar el flujo de uno de los puntos de tránsito de petróleo más vitales del mundo, Estados Unidos busca forzar una capitulación iraní o, al menos, que desista del bloqueo de facto que impuso sobre este paso. Pero el tiempo, en una economía globalizada, es un arma de doble filo. La prolongación de esta medida está enviando ondas de choque a los mercados globales. El aumento en los precios del crudo no solo castiga a las potencias importadoras, sino que también actúa sobre el mercado interno norteamericano, afectando en forma creciente a los consumidores estadounidenses, con aumentos de hasta un 35% en el precio de combustibles y empujando un incremento de la inflación en un 0.9% en un solo mes.


A nivel de política interna, este factor tampoco es un aliado. Con las elecciones de medio mandato en el horizonte, la estabilidad del precio de la gasolina en las estaciones de servicio es tan relevante como cualquier estrategia de seguridad nacional. Un electorado que perciba que su bolsillo es el daño colateral de una política exterior de "mano dura" podría generar efectos en las urnas. El presidente se enfrenta a una paradoja temporal: necesita que el bloqueo surta efecto rápido para cantar victoria, pero cada semana que pasa sin una resolución aumenta el riesgo de una inflación energética que erosione la base electoral.


Además, la incertidumbre y efectos del bloqueo han incrementado opiniones poco favorables en parte importante de la comunidad internacional. Aliados históricos en Europa y socios estratégicos en Asia ven con creciente alarma cómo la política unilateral de Washington pone en jaque la economía mundial. El tiempo está desgastando la legitimidad de la medida, convirtiendo el aislamiento de Irán en un aislamiento compartido.


El drama silente de Irán: más allá de las sanciones

En Irán, la narrativa oficial suele ser de resistencia eterna. Sin embargo, bajo la superficie de la retórica revolucionaria, el tiempo está operando de una manera mucho más técnica y devastadora. Si bien las sanciones económicas y la caída de las exportaciones son golpes conocidos, existe un factor "silente" que representa una amenaza existencial para la infraestructura del país: la capacidad de almacenamiento de combustible.


Irán se encuentra en una encrucijada técnica crítica. Al no poder exportar su crudo debido al bloqueo y las sanciones, sus tanques de almacenamiento están llegando al límite físico, estimado en no más de cuatro semanas. Cuando estos depósitos se llenan por completo, la física de la extracción petrolera no permite simplemente "cerrar el grifo" sin consecuencias. Detener la producción en pozos maduros puede generar un efecto de daño estructural irreversible, producto que, la interrupción del flujo, puede alterar la presión natural de los yacimientos. En muchos pozos, el cese de actividad puede hacer que el agua subterránea invada las capas petrolíferas o que, la acumulación de sedimentos y parafinas selle los canales de extracción.


En definitiva, el resultado es podría ser, potencialmente, devastador para la industria petrolera de Teherán: una pérdida semipermanente de su capacidad de producción. El tiempo no solo está agotando sus reservas de divisas, sino que está amenazando con destruir físicamente su mayor activo nacional. Si el bloqueo se prolonga hasta el punto de saturación total, Irán podría emerger de la crisis con sus pozos inutilizados, quedando fuera del mercado petrolero no por decreto, sino por incapacidad técnica.


Una carrera contra el agotamiento y la incertidumbre

Estamos ante un conflicto donde ambos bandos están apostando a que el otro se quebrará primero, ignorando que el tiempo es un juez imparcial. Mientras Trump mide el tiempo en ciclos electorales y puntos porcentuales del PIB, los ingenieros iraníes lo miden en metros cúbicos de almacenamiento restante y niveles de presión en el subsuelo.


Sin embargo, a lo anterior se debe agregar la incertidumbre que produce la renovada cúpula que conduce en la actualidad Irán. El actual líder supremo del país persa, Motjaba Khamenei, ha dado luces de una línea más dura que su padre, el fallecido Alí Khamenei, por lo que, por más pulsantes que parecieren ser los sonidos del reloj, es incierta la sensibilidad que éste pudiera tener respecto de sus efectos.


Conclusión

La prolongación del bloqueo en el Estrecho de Ormuz es una estrategia de alto riesgo que ha dejado de ser una simple maniobra militar para convertirse en una guerra de desgaste temporal. Si el presidente Trump no logra equilibrar su política de presión con la realidad de la economía global, el costo de las elecciones de medio término podría ser más alto de lo esperado. Al mismo tiempo, si Irán no encuentra una válvula de escape para su producción, el daño a su infraestructura energética podría condenar su futuro económico por décadas.


En este escenario, el tiempo no es un aliado de ninguno de los dos. Es, más bien, el elemento que está forzando a ambos actores hacia un punto de no retorno donde la victoria, de producirse, podría ser tan costosa que resultaría indistinguible de la derrota. La diplomacia, a menudo despreciada en tiempos de conflicto, sigue siendo la única herramienta capaz de detener este reloj antes de que la arena se agote para todos.


Leonardo Quijarro S.

Profesor Residente Academia de Guerra Naval

Docente Investigador del Centro de Estudios Navales y Marítimos (CENAM)

Senior Fellow en Miami Strategic Intelligence Institute

Contraalmirante (R)


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