La presidenta de la Corte Suprema, Gloria Ana Chevesich dictó la clase inaugural del año académico de la Facultad de Derecho de la Universidad Diego Portales. Junto al decano Jaime Couso y a la vicedecana Macarena Vargas, la presidenta se dirigió a más de un centenar de alumnos, alumnas y profesores que concurrieron a la actividad, el miércoles 8 de abril.
Couso destacó primero la trayectoria de la presidenta y la importancia de ser la primera mujer en llegar a ese cargo.
Por su parte la presidenta Chevesich dirigió un discurso titulado "Desafíos de los nuevos tiempos para los abogados y abogadas" En parte de su alocución señaló que: "Podríamos pensar que la formación de un profesional comienza mucho antes de ingresar a una sala de clases. Nace en la capacidad de escuchar una voz interior, un instinto que aparece en un momento previo a la decisión de estudiar, y que invita a mirar hacia adentro: a la propia historia, a la personalidad, a aquello que nos define. Es desde ese espacio íntimo donde emerge una voz silenciosa, pero firme, que orienta nuestras decisiones y, finalmente, traza el rumbo de nuestra vida profesional y de nuestro propósito en el mundo".
Más adelante señaló que "más allá de lo que haya motivado su decisión, escuchar esa voz interna -esa que revela el verdadero impulso de su elección-, será una prueba constante a lo largo de su camino. Volver a ese origen les permitirá, que cuando el estudio los abrume o la frustración aparezca, sepan encontrar la fuerza necesaria para sostenerse, para no rendirse, para derribar lo que la mente quiere derrumbar en el corazón. El primer impulso, el primer aliento, nace siempre desde adentro".
Asimismo la presidenta planteó que "la vocación de servicio les permitirá comprender una de las verdades más profundas de esta profesión que, sin importar el camino que elijan, siempre estarán frente a otro ser humano. En la asesoría, en el litigio, en la docencia, en la mediación, en la judicatura o en cualquier forma que adopte su ejercicio, el centro será siempre ese encuentro con el otro. Y es ahí donde la profesión revela su verdadera magnitud, en la capacidad de acercarse, de comprender, de acompañar".
"Hoy, más que nunca, ser abogado no consiste solo en dominar el derecho, sino en encarnar valores. Como lo expresó Eduardo Couture en su célebre decálogo, estudiar y trabajar son esenciales, pero todo lo demás -lo verdaderamente trascendente-, nace en ese espacio interior donde habitan los principios que deberán sostener a lo largo de esta maravillosa travesía que han elegido", agregó.
En su discurso, Gloria Ana Chevesich también les dijo a los estudiantes que "hoy, al mirar hacia el futuro, recuerden que convertirse en abogados no se trata solo de aprender leyes, sino de descubrir el impacto que pueden tener en la vida de las personas. Están entrando en un mundo que cambia rápidamente, donde los desafíos serán muchos, pero también lo serán las oportunidades de marcar la diferencia".
Hacia el final de sus palabras la presidenta dijo que " los abogados tienen en sus manos una herramienta poderosa, la capacidad real de cambiar vidas. Cada asesoría, cada defensa, cada intervención, ya sea en un juicio o en instancias colaborativas como la mediación, la conciliación o la negociación, puede marcar la diferencia entre la injusticia y la reparación. Ese poder, sin embargo, conlleva un deber ético ineludible, esto es, actuar con integridad, empatía y un compromiso auténtico con la equidad".