Aseguran que la entrada en suelo comunitario de soldados de Rusia supone una "amenaza" a la seguridad de los Veintisiete
BRUSELAS, 13 Mar. (EUROPA PRESS) -
Los líderes de ocho Estados miembro de la Unión Europea han pedido a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, al presidente del Consejo Europeo, António Costa, y al Servicio de Acción Exteriores de la UE (SEAE) que adopten medidas para prohibir la entrada al espacio Schengen a excombatientes y combatientes rusos, dado que suponen una "amenaza" para la seguridad de los Veintisiete.
En una carta firmada por los jefes de Gobierno y de Estado de Alemania, Polonia, Estonia, Finlandia, Letonia, Lituania, Rumanía y Suecia, han señalado "riesgos para la seguridad interna" de la UE por el posible movimiento de soldados rusos hacia el espacio Schengen, entre ellos "más de 180.000 delincuentes" condenados que fueron reclutados en prisiones rusas y enviados al frente de Ucrania.
"Las personas que han participado en la guerra como parte de las fuerzas armadas del Estado agresor representan graves riesgos para la seguridad interna, entre ellos a través de delitos violentos, redes de delincuencia organizada, movimientos extremistas o actividades estatales hostiles en el contexto más amplio de las acciones híbridas de Rusia", explican los ocho países en su misiva.
Han alertado además de que conforme "avancen rotaciones" y "posibles desmovilizaciones", es probable que aumente "significativamente" el número de personas "con experiencia reciente en combate violento" que busquen viajar al extranjero, un hecho que se suma a que el número de visados Schengen expedidos a ciudadanos rusos "ya ha crecido rápidamente".
Dada la libertad de movimiento dentro de Schengen, exponen los ocho países, el impacto en la seguridad "no depende de qué Estado miembro haya expedido un visado o permiso de residencia", y por lo tanto "cualquier entrada puede tener consecuencias graves para la seguridad de un Estado miembro o de todo el espacio Schengen".
"La inacción crearía vulnerabilidades a largo plazo que aún pueden evitarse en esta fase. Por ello, se requieren con urgencia medidas decisivas y coordinadas para prevenir consecuencias negativas (...). Subrayayamos la necesidad de profundizar la cooperación a nivel de la UE para abordar esta amenaza de manera coherente y con visión de futuro", prosigue la carta.
DENEGAR VISADOS Y PROHIBICIONES DE ENTRADA
Los ocho Estados miembro han recordado que la nueva estrategia de política de visados de la UE de la Comisión Europea se refiere explícitamente a "la posibilidad de nuevas medidas restrictivas específicas en materia de visados" en caso de "un grave deterioro de las relaciones con un tercer país concreto", incluida una categoría propuesta que abarque a "excombatientes y combatientes actualmente en activo identificados de un Estado agresor".
Por este motivo, ha invitado a la Comisión, al SEAE y al Consejo a "examinar rápidamente y presentar posibles vías concretas que puedan aplicarse a nivel de la UE", incluidas "modificaciones específicas del Código de Visados" u otros instrumentos apropiados "con el objetivo de permitir un enfoque europeo coordinado", garantizando así "una protección coherente de la seguridad en todo el espacio Schengen".
Tras pedir que se aborde este asunto en la cumbre de líderes que se celebra la próxima semana en Bruselas, también han subrayado la necesidad de utilizar "los instrumentos existentes", denegando visados y permisos de residencia, así como imponiendo prohibiciones de entrada a largo plazo en todo el espacio Schengen a los combatientes rusos.
Esta propuesta se presentó ya a petición de Estonia en uno de los últimos Consejos de Asuntos Exteriores (CAE) que reunió el pasado 29 de enero a los ministros de Exteriores de la UE en Bruselas. La Alta Representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Kaja Kallas, aseguró entonces que la iniciativa fue apoyado por "muchos Estados miembro", aunque aún no había un acuerdo.
Kallas explicó que hay un gran número de exmilitares rusos en suelo europeo, y que se acordó llevar la propuesta "más allá y evaluar el interés", como por ejemplo reservarla en el caso de que se necesite usar en un futuro si hay un alto el fuego.
De hecho Estonia ya ha empezado a aplicar medidas a nivel nacional y desde febrero tiene vetada la entrada al país a casi 1.300 combatientes rusos de la guerra de Ucrania, alegando motivos de seguridad. Tallin calcula que cerca de 1,5 millones de personas han participado en la agresión rusa contra Ucrania.