El primer ministro británico, Keir Starmer, ha anunciado este domingo que su país ha accedido a la petición de Reino Unido para la utilización de las bases británicas para atacar y degradar los sistemas de lanzamiento de misiles de Irán.
"La única forma de parar la amenaza es destruir el origen de los misiles, en sus almacenes, o las lanzaderas utilizadas para dispararlos", ha argumentado Starmer en un mensaje grabado publicado este domingo.
"Estados Unidos ha solicitado permiso para utilizar las bases estadounidenses con un propósito defensivo específico y limitado", ha argumentado Starmer, que destaca que han decidido aceptar esta petición "para evitar que Irán dispare misiles por toda la región, matando a civiles inocentes, poniendo en peligro la vida de británicos y atacando países que no están implicados", ha resaltado.
Starmer ha destacado que no se han sumado a los ataques iniciales contra Irán "y ahora mismo no nos uniremos a la ofensiva". "Quiero ser muy claro: todos recordamos los errores de Irak y hemos aprendido esas lecciones", ha recalcado.
Además, Starmer ha anunciado que ya hay aviones de combate británicos en el aire que "ya han interceptado con éxito ataques iraníes", aunque ha subrayado que Reino Unido sigue sin participar en la ofensiva militar estadounidense-israelí contra Irán.
"Nuestra decisión de que Reino Unido no se implique en los ataques sobre Irán ha sido deliberada. Sobre todo porque creemos que la mejor manera de avanzar para la región y el mundo es una solución negociada" y que incluya la renuncia de Irán al desarrollo de armas nucleares, ha argüido.
Sin embargo, Starmer denuncia el "enfoque aún más imprudente y peligroso para los civiles" y recuerda que hay al menos 200.000 ciudadanos británicos en la región, lo que justifica la decisión de apoyar los ataques estadounidenses frente a esta "amenaza urgente".