​Informe Macroeconómico Coyuntural, junio-julio 2026

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Viu0301ctor Salas


Los hechos económicos recientes siguen dando señales desalentadoras. Junio cerró con un IPC de 0,0% mensual cuando el mercado esperaba una leve caída. La inflación a doce meses saltó de 3,9% a 4,3% en junio, casi todo por efecto base, vale decir, aunque junio de 2025 solo fue cero, la comparación anual se volvió desfavorable. El acumulado del año va en 2,8%. Transporte fue la principal detractora (-1,3%), devolviendo parte del alza de combustibles, y Alimentos y Bebidas no Alcohólicas el principal aporte positivo (+0,8%). Para diciembre, el IPoM de junio del Banco Central subió la proyección de 4,0% a 4,2% y la EEE se mantiene en torno a 4,3%. El petróleo bajo los US$80/barril tras el acuerdo EEUU-Irán podría dar alguna corrección extra en Energía durante el segundo semestre, pero eso depende del tipo de cambio y de qué tan rápido el MEPCO traspase los precios internacionales al consumidor y de qué suceda finalmente en la guerra de USA e Irán.


También, la actividad económica sigue débil. El Índice Mensual de Actividad Económica, IMACEC de mayo 2026 cayó 0,9% anualizado. Como sabemos en enero fue -0,1%, en febrero -0,3%, en marzo también fue negativo (-0,1%) y en abril y mayo tuvo fuertes retrocesos (-1,2% y -0,9%, respectivamente), generándose así expectativas recesivas. La minería explica el resultado de mayo, cayó 11,6%, anualizado, mientras que los sectores que siempre levantan la actividad productiva, el comercio y los servicios, estuvieron muy bajos (-0,3% y 0,0%, respectivamente). El tema de la recesión técnica ya está instalado, aunque lo relevante es que luego de que el PIB creció alrededor del 2,5% en 2024 y 2025, para este año 2026 se espera que esté alrededor de 1,0/1,5%.


El mercado laboral tampoco ayuda y continúa muy complicado: el desempleo del trimestre marzo-mayo subió a 9,4%, el más alto en casi cinco años, con alzas en hombres y mayoritariamente en mujeres. Los Ingresos Laborales 2025 siguen en bajo nivel: la mediana está cerca del Salario Mínimo (porque estos últimos han tenido una reciente fuerte alza). Los resultados de la Encuesta Suplementaria de Ingresos (ESI) 2025, publicados por el INE en julio de 2026, muestran que el ingreso laboral promedio mensual alcanzó los $962.945 líquidos, mientras que el ingreso mediano se ubicó en $680.000. Esto implica que la mitad de las personas ocupadas percibió ingresos iguales o inferiores a este último monto, mientras que cerca del 68,7% recibió ingresos iguales o inferiores al promedio nacional. La demanda interna del primer trimestre de 2026 cae respecto del trimestre anterior.


Los salarios, en cambio, sorprendieron al alza. En mayo el IR nominal creció 7,3% en doce meses y el ICL 7,9%, acelerando desde abril, y el IR real avanzó 3,2%, con lo que el acumulado del año pasó a terreno positivo (+1,2%). Comercio, industria manufacturera y construcción lideraron el alza, pero con el desempleo en 9,4% la mejora salarial todavía no despeja el panorama del consumo en el corto y mediano plazo.


La Política Monetaria del Central ha sido cautelosa. El Banco Central mantuvo la TPM en 4,5% en la RPM del 16 de junio, por unanimidad, y en el IPoM recortó la proyección de crecimiento 2026 a 1,0%-1,75% (venía de 1,5%-2,5% en marzo) y subió su estimación de inflación de diciembre a 4,2%. El retorno al 3% se corre al segundo trimestre de 2027. El acuerdo entre Estados Unidos e Irán bajó el petróleo de los US$80/barril, lo que da algo de aire para los precios del segundo semestre, aunque no cambia el tono restrictivo del Consejo en el corto plazo. Pero, como la realidad es más fuerte, de nuevo se enfrentan vientos de guerra en medio oriente y el petróleo volvió a rondar a mediados de julio los 100 dólares el barril Brent. La inflación del año, incluido el shock de combustibles, ha estado concentrada en pocos ítems y no responde a presiones generalizadas de demanda. No hay aceleración en la inflación de base, algo que el Consejo del Banco Central ha valorado para mantener un tono neutral en su comunicación, aunque la meta del 3% sigue lejos en el horizonte de dos años.


El mejoramiento de la situación fiscal este segundo trimestre ha ocurrido principalmente por ajustes del gasto. El Informe de Finanzas Públicas del segundo trimestre de 2026 muestra una mejora significativa en la trayectoria fiscal proyectada para Chile, tanto desde una perspectiva de flujo (balances) como de stock (deuda pública). Sin perjuicio de ello, la dinámica de sostenibilidad fiscal continúa siendo exigente, dado que la deuda pública mantiene una tendencia creciente y permanece próxima al ancla de sostenibilidad de 45% del PIB. Desde una óptica estructural (largo plazo), la corrección resulta aún más relevante. El balance cíclicamente ajustado pasa desde una proyección de -3,7% del PIB en el IFP 1T26 a -2,6% del PIB en el IFP 2T26, equivalente a una mejora de 1,1 puntos porcentuales del PIB. Lo anterior sugiere que la mejora no proviene exclusivamente de factores transitorios asociados al mayor precio del cobre y del litio, sino también de ajustes permanentes sobre la trayectoria de gasto fiscal y de una recalibración de los ingresos estructurales. Desde una perspectiva de regla fiscal, esta corrección fortalece la convergencia hacia la meta de balance estructural de -1,5% del PIB en 2030. En materia de deuda pública, la evolución continúa siendo el principal desafío fiscal de mediano plazo. Para 2026, la deuda bruta del Gobierno Central se proyecta en 42,7% del PIB, inferior al 43,1% estimado en el IFP 1T26. La mejora equivale a una reducción de 0,4 puntos porcentuales del PIB respecto de la estimación previa. Sin embargo, al evaluar la trayectoria interanual, la deuda continúa aumentando respecto de los niveles observados en años anteriores. La evidencia histórica muestra que Chile pasó desde niveles inferiores a 20% del PIB antes de 2014 a niveles superiores a 40% tras la pandemia, reflejando un cambio estructural en la posición fiscal del Estado.


Comentarios finales


Han habido eventos externos relevantes como el aumento de aranceles de EE.UU. a Chile y a otros 59 países, por el argumento de “trabajo forzoso”, deja fuera al cobre, litio y otros. La Subrei señaló que se insistirá en rebajar el 12,5% de arancel al menos a los salmones, cerezas, vinos, carnes y algunas frutas. Y, la inestabilidad de los Acuerdos EEUU-Irán en junio, reanudación del conflicto en julio y posible retoma de conversaciones a fines de este mes. El petróleo sigue siendo el principal riesgo para la inflación importada, incluso con el acuerdo EEUU-Irán. El crudo bajó de los US$80/barril y alivió el frente cambiario, pero el acuerdo es frágil y la volatilidad energética sigue alta. Si se revierte, como observamos este mes, la Energía vuelve a presionar al IPC, con traspasos a transporte y logística como los de abril. Entre los riesgos Internos está la posible recesión conómica. La debilidad viene sobre todo de la minería, pero sin impulso del consumo ni de la inversión, con salarios reales negativos y confianza deprimida, la recuperación del sector no transable se ve lenta.


En síntesis, el período estuvo marcado por una combinación de actividad económica débil, deterioro del mercado laboral, inflación persistente y mejora gradual de las cuentas fiscales. Si bien el mayor precio del cobre y la consolidación fiscal han contribuido a fortalecer las perspectivas fiscales, la recuperación económica seguirá dependiendo de una reactivación sostenida de la inversión y del empleo durante los próximos trimestres.



Víctor Salas Opazo y Equipo del

Conversatorio de Política Económica, ECPE

Departamento de Economía, USACH


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