​El verdadero impacto de la IA se hará evidente este año

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Alfredo barriga 2

Puede ser un auge, una caída o una reacción violenta. Pero los dados están echados. Según The Economist, durante el año 2025 se invirtieron 400.000 millones de dólares en infraestructura para AI. Por lo tanto, de momento los que más han ganado son los proveedores de dicha infraestructura, por un lado, y quienes la usan para armar data centers, por otro. Se estima que se invertirán 7 billones de dólares para el año 2040. Nuevamente, los principales beneficiados en sus cuentas de resultados serán los proveedores de infraestructura (principalmente chips y data centers).


Los productos de IA propiamente tales, como las versiones de pago de Chat GPT y sus competidores están generando apenas 50.000 millones de dólares al año. Y digo “apenas” no en términos absolutos (es mucho dinero) sino en comparación con lo que se está invirtiendo. Si la rentabilidad estimada no se cumple, habrá correcciones muy fuertes en las valoraciones de mercado de las empresas vinculadas a IA, en especial las grandes tecnológicas que ya han superado el billón de dólares de capitalización de mercado (NVIDIA, Google, Apple, Microsoft, Amazon, Meta).


¿Qué es lo que va a mover la aguja? Esencialmente, el grado de adopción de la IA. Hay 800 millones de usuarios de ChatGPT, y sin embargo apenas un 10% de las empresas de Estados Unidos con más de 250 empleados está usándolo en sus procesos productivos. Una encuesta del MIT entregada en julio del año pasado reveló que un 95% de los proyectos piloto usando IA no dieron retorno alguno sobre la inversión. Como consecuencia, los inversores de riesgo, emprendedores y gigantes tecnológicos de Silicon Valley se están centrando en un solo objetivo: cómo acelerar la adopción por parte de las empresas. Existe un potencial gigantesco de dinero si las empresas logran integrar la IA en sus operaciones y aumentar la productividad (¡que de eso se trata!). Por lo tanto, un indicador clave a tener en cuenta en 2026 será la tasa de adopción formal y el grado de éxito de estos esfuerzos.


Si la tasa de adopción es exitosa – de acuerdo con el mercado – podremos ver que las capitalizaciones de mercado se mantendrán altas como ahora. Por otra parte, hay mucho espacio para nuevas empresas que resuelvan tareas concretas con IA. Ya están comenzando a surgir. No son soluciones de uso general como ChatGPT, sino de aplicación específica, como, por ejemplo, hacer la contabilidad o la auditoría de una empresa, o la presentación de un caso ante la justicia.


Hay otro artículo de Mc Kinsey en el cual se comenta el caso de las contabilidades y las auditorías. ¿Significan el final del trabajo para contadores y auditores? La conclusión de Mc. Kinsey (que comparto) es que no: más bien es una herramienta para un salto enorme en la productividad. La contabilidad se hará automáticamente, pero el contador podrá revisarla en muy poco tiempo y de forma continua (en vez de una vez al fin de mes o del año). La auditoría se hará automáticamente, pero avisará al auditor qué cosas requieren de mayor profundidad de análisis. En ambos casos, el ahorro de tiempo es evidente.


Para prepararse para esta nueva etapa recomiendo hacer un levantamiento de tareas que se llevan a cabo en la organización. Para cada tarea se debe identificar qué información usa, de dónde la saca, que hace con ella y dónde la deja. Esa parte (buscar la información, sacarla, manipularla y guardarla) es lo que hará automáticamente la IA. Pero también irá un paso más adelante: sugerir qué hacer con la información. Es decir, cada vez que en un proceso una tarea implique una gestión, la IA presentará las diversas alternativas a quién debe tomar la decisión. Mediante preguntas (“prompts”) el usuario podrá añadir criterios adicionales que apoyen la toma de decisiones. El resultado es una gestión más ágil, mejor gestionada y sin errores en la parte mecánica.


A pesar de todo, no hay balas de plata en este negocio. Tal y como apunta The Economist, “el entusiasmo y las esperanzas en torno a la IA han sido inéditos en el mundo, y la verdadera naturaleza de su impacto aún no está clara. ¿Traerá consigo una recuperación económica, una crisis financiera, una reacción social negativa, o una combinación de las tres? El mundo empezará a descubrirlo en 2026.”


Alfredo Barriga

Profesor UDP

Autor de “Presente Acelerado: la Sociedad de la Inteligencia Artificial y el urgente rediseño de lo humano”, y “Presente Futuro: cómo la nueva revolución digital afectará mi vida” (ambos en Amazon) 


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