MADRID 28 Ene. (EUROPA PRESS) -
La campaña de la segunda vuelta de las presidenciales de Portugal ha arrancado este miércoles después del debate televisado de la pasada noche, marcado por las acusaciones cruzadas, en el que el socialista António José Seguro reforzó su imagen de candidato independiente y de ser el único preparado frente al lÃder de Chega, un André Ventura que volvió a colocarse el papel de vÃctima: "Se trata de cancelarme", dijo.
En el que ha sido el único debate televisado hasta la cita con las urnas del 8 de febrero, Seguro intentó evidenciar que Ventura está en las elecciones equivocadas y que no da el perfil para presidente de la república, mientras que el jefe de la ultraderecha le afeó la "herencia socialista" y su "falta de ideas".
Los dos candidatos quisieron en todo momento dejar claro las diferencias que les separan y no desaprovecharon la ocasión para hacerse de menos. Seguro destacó, no obstante, su figura de candidato transversal, capaz de haber logrado el apoyo de amplios sectores, incluso de aquellos que "nunca se han involucrado en polÃtica".
"QuerÃa que toda la derecha se uniera a él", se jactó Seguro de la falta de apoyo del espectro conservador hacia un Ventura al que ha reprochado haber querido utilizar estas presidenciales como una suerte de primarias de la derecha.
Sin embargo, Ventura consideró que esa unanimidad que parece haber recabado Seguro para el dÃa 8 --una última encuesta le da hasta el 60% de los votos-- va más bien dirigida en contra de él. "Se trata de cancelarme", se arrogó el papel de vÃctima el jefe de la ultraderecha, una retahÃla ya recurrente durante la campaña.
Seguro reforzó su idea de candidato preparado explicando al "diputado" Ventura que el apoyo que ha recibido de algunos de los lÃderes históricos de la derecha portuguesa --como el expresidente AnÃbal Cavaco Silva-- no tiene que ver con la ideologÃa, sino con la necesidad de apostar por alguien que garantice la protección de los espacios comunes: "vivir en democracia, en libertad, con respeto hacia el adversario, sin desinformación y sin recurrir a métodos que no sean democráticos".
En el único aspecto que ambos se aproximaron fue en sus crÃticas a la reforma laboral del Gobierno del primer ministro LuÃs Montenegro. Los dos confirmaron que no firmarán tal y como está redactada actualmente, si bien cada uno apostó por un modelo distinto. La crisis sanitaria, la reforma constitucional, los poderes presidenciales y la inmigración, fueron otros puntos de fricción.
Especialmente calientes fueron los momentos en los que se abordó la crisis sanitaria y sobre todo la inmigración, asunto predilecto de un Ventura, que afeó a Seguro que se mostrara partidario de firmar una ley de regularización si llegara al Palacio de Belém. El candidato socialista acusó a su rival de buscar "crear miedo y división" al relacionar inmigración con inseguridad y falta de servicios públicos.
Para terminar, Seguro reiteró su experiencia polÃtica y moderación como principales bazas para ser presidente de la república, prometiendo lealtad institucional hacia el Ejecutivo, aunque ya durante el debate se mostró partidario de que el jefe del Estado fuera "más exigente" con los gobiernos.
Ventura, por su parte, se erigió en el candidato de los desafectos, pidiendo el voto para "dar a la democracia la sacudida que merece" y evitar que el paÃs continúe en manos de unas élites "que se han apoderado del poder y el dinero y lo han repartido entre sus amigos".
Los portugueses podrán votar ya de manera anticipada este domingo. En la primera vuelta, Seguro logró el 31% de los votos, unas cifras que duplicarÃa el dÃa 8 gracias al trasvase de votos a izquierda y derecha. Ventura por su parte se quedarÃa con un 24,5%, en lÃnea con lo logrado el 18 de enero, con cerca de un 15% de indecisos.