MADRID, 22 (EUROPA PRESS)
El coste sanitario mundial de la exposición a pesticidas, compuestos perfluorados y polifluorados (PFAS), ftalatos y bisfenoles, cuatro tipo de tóxicos vinculados a los alimentos, es de entre 1,2 y 1,9 billones de euros (de 1,4 a 2,2 trillones de dólares estadounidenses), según revela el informe 'Ingredientes invisibles. Combatir las sustancias químicas tóxicas en el sistema alimentario', elaborado por expertos internacionales y publicado por Systemiq.
"Los productos químicos sintéticos están profundamente arraigados en los sistemas alimentarios modernos. Se utilizan de forma intencionada en fertilizantes y pesticidas, en coadyuvantes y equipos de procesamiento, y en envases y recubrimientos. También entran en el sistema alimentario de forma involuntaria debido a reacciones químicas o productos de degradación, o como contaminación procedente del suelo, el agua o el aire", explica el documento.
La exposición a estas sustancias supone a largo plazo peligros demostrados para los seres humanos. Entre los efectos para las personas se encuentran trastornos del desarrollo, mortalidad prematura por cualquier causa, cáncer de mama, testículo y riñón, enfermedades metabólicas como hipotiroidismo, diabetes u obesidad, hipertensión y problemas cardiovasculares, así como problemas relacionados con la fertilidad.
El impacto económico global en términos sanitarios representa aproximadamente entre el dos y el tres por ciento del producto interno bruto (PIB) mundial o alrededor de las ganancias de las 100 empresas más grandes del mundo que cotizan en bolsa. Solo en Europa, el coste se estima en más de 424 millones de euros (496.000 millones de dólares).
Si a los costes sanitarios se añaden los daños que generan estos cuatro productos al medioambiente, la cuantía total asciende a unos 2,5 billones de euros (3 trillones de dólares americanos).
En cuanto al coste de cada tipo de sustancia, los pesticidas serían responsables de una factura sanitaria anual de unos 698 mil millones de euros (816.000 millones de dólares), por daños como los generados en el desarrollo neurológico que reducen el potencial cognitivo y la productividad a largo plazo.
A los PFAS se les atribuye un coste estimado de unos 521 mil millones de euros (609.000 millones de dólares), sobre todo a causa de trastornos metabólicos, disfunción inmunitaria y algunos tipos de cáncer; a los ftalatos, 456 mil millones de euros (533.000 millones de dólares), especialmente por problemas reproductivos que podrían requerir tratamientos de fertilidad, enfermedades metabólicas y mortalidad precoz; y a los bisfenoles, 194 mil millones de euros (227.000 millones de dólares) por problemas como enfermedades circulatorias y obesidad infantil.
El informe, financiado por la Grantham Foundation, esta realizado por un amplio plantel de expertos de diferentes países y disciplinas. Entre ellos, científicos como Linda Birnbaum, Microbióloga americana del National Institute for Environmental Health Sciences; el epidemíologo Philip J. Landrigan del Global Observatory on Planetary Health at Boston College; Shanna Swan, epidemióloga ambiental y reproductiva de Action Science Initiative, School of Medicine at Mount Sinai o Tracey Woodruff, investigadora del departamento de obstetricia y ginecóloga de la Universidad de California, entre otros.
PODRÍAN PERDERSE HASTA 700 MILLONES DE NACIMIENTOS
El informe enfatiza el impacto que los contaminantes químicos tienen sobre la fertilidad. Según constata, si la exposición actual persiste, podría haber entre 200 y 700 millones de nacimientos menos a nivel mundial entre 2025 y 2100, siendo la cifra mayor equivalente a toda la población del Sudeste Asiático.
Aunque señala que el impacto podría reducirse entre un 40 y un 60 por ciento mediante la disponibilidad universal de tratamientos de fertilidad, el costo oscilaría entre 22 mil y 68 mil millones de euros al año (entre 26.000 y 79.000 millones de dólares).
A pesar de las elevadas cifras, los autores señalan que la valoración que hacen puede estar subestimando los costes reales, ya que los costos reportados solo cubren un rango limitado de efectos sobre la salud donde la evidencia es más sólida y dentro de cada grupo de tóxicos solo analizaron una o dos subclases. Por ello, han alertado de que la carga real de la exposición a todas las sustancias químicas tóxicas y sus mezclas sería "sustancialmente mayor".
El documento critica que no se esté actuando para prevenir estos daños cuando, a nivel global, un 70 por ciento de los costes derivados del impacto negativo de los tóxicos químicos podrían ahorrarse adoptando una serie de medidas viables y disponibles. En este sentido, destaca que salir de la "trampa de la toxicidad" generada por la dependencia de esas sustancias peligrosas generará "enormes beneficios económicos" y, para ello, llama a establecer unos plazos de eliminación gradual claros y vinculantes para las sustancias tóxicas.
A este respecto, detalla que, en la Unión Europea, reducir en un 80 por ciento el uso de plaguicidas sintéticos para 2040 es "realista" con las herramientas actuales, siempre que se cuente con los incentivos, los sistemas de asesoramiento y los marcos regulatorios adecuados. Si la factura sanitaria y ambiental de no reducir el uso de pesticidas cuesta 100, el coste de reducirlos estaría en torno a 3,5, según recoge el informe, subrayando que, comparado con el coste de no actuar, el coste de hacerlo es minúsculo.
El responsable de la iniciativa Hogar sin tóxicos, Carlos de Prada, ha reclamado a las autoridades nacionales y europeas que tomen nota del informe y actúen. "El coste de este modelo es enorme en todos los sentidos. Este informe viene a demostrar que, lejos de ser beneficioso para la economía, el uso de esos productos químicos sintéticos genera una enorme factura que es urgente comenzar a reducir", ha aseverado.