La coyuntura económica y social

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Luis Riveros ok

Se presentó hace pocos días el Informe de Coyuntura que publica la Facultad de Economía, Gobierno y Comunicaciones de la Universidad Central.   Se trata de un documento que abarca los temas económicos y sociales que están más vigentes en la agenda académica y de las políticas públicas.   Tiene el valor de incorporar de manera muy destacada el análisis del marco político, el cual resulta indispensable de considerar cuando se proyecta el comportamiento de variables económicas tanto en lo nacional como en lo internacional.  Se agrega también un estudio sobre el concepto de pobreza multidimensional, que se distancia de la usual discusión respecto de la “línea de pobreza” que es constantemente el objeto que acapara la controversia.  Además, se incorpora un estudio sobre la economía de la región de Coquimbo, una perspectiva que muchas veces no se aborda en los estudios agregados.   Todo ello, sumado al análisis de las variables económicas y financieras que son usuales en este tipo de informes. Se trata entonces de un trabajo académico serio y profundo, que no deja de lado la simpleza comunicacional para que pueda llegar a todo público, no solamente a los especialistas.


Hay dos mensajes positivos fundamentales que emanan del análisis de la situación económica vigente, y que consisten en una señal de estabilidad de precios y en la existencia de buenas condiciones en la economía internacional.  Lo primero, se debe esencialmente al manejo prudente y efectivo del Banco Central en materia de política monetaria, llevando con ello a una inflación menor que las perspectivas que hace sólo algunos meses establecía el mismo organismo.  Lo segundo viene de parte de la economía internacional, especialmente por la recuperación del crecimiento de economías relevantes para Chile y que se manifiestan en un mejor panorama para las exportaciones, especialmente de cobre.   Todo esto permite aventurar una tasa de inflación cercana a la meta de 3% que mantiene el Banco Central junto a un crecimiento que debería estar por encima del 2,5%.


Pero estas buenas noticias vienen acompañadas por dos preocupaciones de gran trascendencia.  Por un lado, se encuentra la problemática situación fiscal que ha ido acumulando una deuda ya muy cercana al límite que el Consejo Fiscal Autónomo había definido como prudente.  El exceso de gasto y las deficientes proyecciones de ingresos fiscales han llevado a sobrepasar las metas que se había impuesto el propio gobierno en materia de déficit.  Por otro lado, la situación del mercado laboral es preocupante.  No sólo debido a la persistencia de un desempleo relativamente alto, sino también porque la calidad de los nuevos empleos es muy discutible al constituirse esencialmente en ocupaciones de tipo informal.   En lo que respecta al empleo formal, éste se ha incrementado solamente en el ámbito público, mientras que el empleo formal privado ha retrocedido.  


El problema central ahora es cómo se atacarán estos dos graves problemas que proyectan serias preocupaciones sobre la economía chilena.  Los planes del nuevo gobierno consultan una severa disminución del gasto fiscal, lo cual debería tener lugar de manera urgente dado las proyecciones de déficit que persisten.  Esto frente a demandas crecientes por recursos en sectores como educación, salud y pensiones. No será un problema fácil de resolver, especialmente porque estará dominado por conflictos de variable intensidad. El gobierno debe poner todo su empeño, por otro lado, en estimular la inversión porque este será el camino para asegurar crecimiento económico y expansión del empleo y las remuneraciones reales.


Prof. Luis A. Riveros

europapress