Señor director:
Desde los años ochenta, el término NEET (Not in Education, Employment or Training) se emplea en Iberoamérica para describir jóvenes fuera de la educación y el trabajo formal. En Chile, “ni-nis” se ha popularizado con cierto sesgo peyorativo, desconociendo causas estructurales diversas. Según el INE, actualmente hay más de 336 mil jóvenes entre 15 y 24 años en esta situación, en su mayoría mujeres que realizan labores no remuneradas o de cuidado en el hogar.
Llamar a estos jóvenes “ni estudian ni trabajan” ignora sus realidades, los estigmatiza y perpetúa la discriminación. La inestabilidad laboral y las barreras educativas dificultan su desarrollo profesional e identitario. Además, faltan políticas públicas que impulsen el talento humano mediante una educación moderna e inclusiva.
Es fundamental evitar el uso acrítico de etiquetas. Resulta necesario promover una comprensión más profunda y empática del desarrollo juvenil y de la adultez emergente, con el fin de prevenir errores diagnósticos y avanzar hacia una sociedad que reconozca, escuche y fomente el potencial de las personas jóvenes como agentes de transformación tanto en el presente como en el futuro de Chile.
Dr. Eduardo Sandoval-Obando
Investigador Universidad Autónoma de Chile