Imaginemos el caso de una empresa que desea cumplir metas de sostenibilidad optimizando distintos aspectos de su gestión, entre ellos, el uso de grandes cantidades de agua para realizar las operaciones.
Para lograrlo, será fundamental la aplicación del concepto Water Management, entendido como el manejo del agua que entra, sale y se almacena en un sistema especÃfico durante un perÃodo. Este equilibrio juega un rol crucial en el cumplimiento de las metas de sustentabilidad de las empresas, porque cuando el agua se utiliza de forma eficiente, es posible mitigar el impacto ambiental y contribuir a un desarrollo más sostenible.
El gran desafÃo radica en la capacidad de gestionar el uso del recurso hÃdrico en un contexto de crisis climática, sequÃas y disminución de la cantidad de precipitaciones. En muchas regiones de Latinoamérica, la disponibilidad de agua es limitada o está disminuyendo en comparación a décadas atrás. Esto obliga a las compañÃas a reducir el consumo o encontrar otras alternativas para asegurar el suministro en aquellas zonas con estrés hÃdrico, para asà minimizar el impacto en el ecosistema y en las comunidades cercanas.
En el caso de Chile, el RÃo Maipo es la principal fuente de agua del paÃs, abasteciendo cerca del 70% de la demanda de agua potable, y alrededor del 90% de las necesidades de regadÃo de la Región Metropolitana. Pero al mismo tiempo, es uno de los 10 rÃos con mayor estrés hÃdrico a nivel mundial. Ante este escenario, con un balance hÃdrico que tiende a ser negativo, es primordial adaptarse a la disponibilidad de agua y desarrollar infraestructuras y tecnologÃas que permitan utilizar el agua de manera responsable y consciente sin afectar actividades como la agricultura, una de las actividades con mayor utilización de agua y un elemento indispensable para garantizar la seguridad alimentaria.
De hecho, son varias las empresas que han tomado un rol activo alineando sus metas de sustentabilidad e inversiones en proyección de acción climática con la labor de agricultores que cuidan el agua en las cuencas más crÃticas del mundo. AsÃ, se generan puentes entre empresas y agricultura, acompañando el desarrollo agrÃcola con tecnologÃas especÃficas de acuerdo a sus caracterÃsticas.
En los próximos años, será cada vez más frecuente ver este tipo de alianzas para combatir la sequÃa. Sólo alcanzando el balance hÃdrico será posible restaurar cuencas y de paso, beneficiar a empresas, agricultores y comunidades asegurando la disponibilidad del agua. A nivel mundial, la Organización de las Naciones Unidas reconoce que la escasez del agua es uno de los retos más urgentes para el desarrollo. Mientras antes actuemos, más rápido veremos los resultados.
Andrea Ramos,
Vicepresidenta de Adaptación Climática de Kilimo