Luis Riveros



Luis Riveros

El país entra ahora a un nuevo proceso constituyente, contradiciendo, en su versión más simple, las demandas ciudadanas por atender otras prioridades significativas que afectan al habitante medio del país. Se ha decidido que es mejor enfrentar el cambio institucional que se adeuda a la nación, luego del fallido proceso asociado al rechazado texto que había elaborado la convención constitucional.

Este es un libro cuyo interés radica en un afán de conocimiento de nuestra historia, y sobre aspectos de la misma que no han sido resueltos o que permanecen baja un velo de conocimiento parcial. Un libro destinado a comunicar efectivamente a través de los recuerdos de un protagonista de los hechos y procesos históricos que relata. Se refiere al período más traumático de nuestra historia reciente, que se origina en los difíciles días de comienzos de la década de 1970 y se cierra, al menos en el relato que se nos presenta, con los inicios de la transición a la democracia.

Una sucesión de pésimas decisiones ha ocasionado lo que observamos en la actualidad en el centro de Santiago. Hay quienes opinan que esto se viene experimentando desde hace varios años, lo cual probablemente ha sido así efectivamente, pero no a los niveles de descontrol a que se ha llegado últimamente.

En su mensaje de saludo con motivo de la celebración de los 180 años de la Universidad de Chile, el presidente Boric hizo un llamado a los estudiantes a reconstituir la Federación de Estudiantes. En efecto, desde hace algunos años la FECH no existe como institución que alberga a todos los estudiantes de la Universidad de Chile, tal y como fuera conformada a inicios del siglo XX.

El país está bajo el peso de una continuada serie de malas noticias que afectan el diario vivir de la población. Por ejemplo, una inflación que se observa creciente, junto con indicios muy claros de recesión en lo productivo y sus secuelas en materia de desempleo y menores salarios.

Es muy frustrante observar las condiciones de la ciudad de Santiago en materia de su aspecto físico y formas de convivencia.

La aprobación del TPP11 constituyó la decisión correcta ante el mundo y en pro de la propia economía chilena y su derrotero futuro. Es cierto, el debate se dio entre “niñerías” que llegaron a convertir a un Tratado ratificado por decenas de países, en una cuestión que pareció ser solamente de inclinaciones.

Nuestro país está sufriendo las consecuencias de tres tormentas superpuestas que dificultan el avance efectivo en materias que demandan resultados palpables.

Es difícil mantener una postura equilibrada referente a las actuales circunstancias que vivimos los chilenos. Por una parte, marcadas por profundas heridas y resentimientos generados a partir de la violencia con que se manifiesta un abierto inconformismo social, en lo cual hace tres años fueron parte importante los actuales gobernantes.

Chile se encuentra sumido en una múltiple y profunda crisis. Una crisis económica, que está dominada por una difícil situación financiera internacional como asimismo por las complejas incidencias que tendrían las anunciadas medidas económicas domésticas, especialmente en vistas a una reforma tributaria.