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Luis Riveros |
Nuestro país está sufriendo las consecuencias de tres tormentas superpuestas que dificultan el avance efectivo en materias que demandan resultados palpables.
Es difícil mantener una postura equilibrada referente a las actuales circunstancias que vivimos los chilenos. Por una parte, marcadas por profundas heridas y resentimientos generados a partir de la violencia con que se manifiesta un abierto inconformismo social, en lo cual hace tres años fueron parte importante los actuales gobernantes.
Chile se encuentra sumido en una múltiple y profunda crisis. Una crisis económica, que está dominada por una difícil situación financiera internacional como asimismo por las complejas incidencias que tendrían las anunciadas medidas económicas domésticas, especialmente en vistas a una reforma tributaria.
El proyecto de presupuesto 2023 de la Nación contiene señales importantes para la marcha futura de la economía y los rumbos que debe tomar la sociedad. En efecto, y en primer lugar, el proyecto reafirma la importancia que asigna el gobierno a dos aspectos claves para la inversión privada y su desarrollo.
El gobierno está seriamente afectado por dos circunstancias que debilitan su accionar e inhiben su iniciativa en temas pendientes que son de alta incidencia en la evaluación ciudadana. Por una parte, el gobierno perdió el plebiscito del 4 de septiembre de una manera bastante contundente, lo cual ahoga su posibilidad de emprender acciones de vasto alcance que el país necesita.
Con mucha razón el presidente de la República ha creído necesario dar a conocer al país un plan para el desarrollo de la inversión, bajo el lema de “invirtamos en Chile”. Una iniciativa necesaria, porque pone el énfasis en los temas de desarrollo a largo plazo que es lo que interesa asegurar, especialmente en estos meses de dificultades económicas significativas.
Tres cosas principales fueron derrotadas en el plebiscito del pasado domingo 4. En primer lugar, y por supuesto, se rechazó un borrador de Constitución que no representaba el sentimiento ni las demandas de la gente
Estamos en presencia de un Chile profundamente escindido en facciones de opinión, marcado además por inusitada violencia, tanto verbal como física, y severamente tensionado por la disyuntiva respecto del proyecto de nueva Constitución. Se suponía que tal proyecto constituiría una fórmula para encontrar la paz que necesitaba el país en el camino a normalizar su funcionamiento después de las protestas iniciadas el año 2019.
Una de las más grandes aspiraciones asociadas a la preparación de un borrador de nueva Constitución Política para Chile, era que la misma fuese una instancia de reencuentro y unidad nacional.
El atentado contra la vida del escritor Salman Rushdie fue casi inexistente para la prensa chilena y ocupó espacios más bien discretos en la prensa mundial. Apuñalado a momentos de iniciar una conferencia en Nueva York, fue así víctima de la implacable persecución propiciada por el régimen Iraní, en represalia por su obra, especialmente “Los versos satánicos”, considerada un insulto contra el Islam.