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Germán Pinto |
Sin duda que la Autoridad quiere lograr una eficiencia en el sistema tributario, pero las herramientas que está anunciando inicialmente, continúan con las enmarañadas disposiciones que pretende corregir.
Este incremento en las discrepancias se debe a la excesiva e innecesaria carga de trabajo que el Servicio aplicó sobre los contribuyentes y que el Colegio de Contadores de Chile A.G. ha manifestado en distintas ocasiones y el SII ha hecho oídos sordos.
Si bien el acopio de información es un criterio sugerido por la OCDE, no es menos cierto que el demandar tanta información solo saturará a los sistemas del organismo fiscalizador de información errada, pues el mismo SII ha permitido que se envíen declaraciones juradas en las fechas predefinidas, pero con la posibilidad de corregirlas posteriormente sin la aplicación de multas.
Las intrincadas normas tributarias solo derivarán en diferencias que someterán a los contribuyentes a innecesarios procesos de fiscalización que no generarán mayor recaudación, sino pérdida de tiempo y la innecesaria y hasta inhumana sobrecarga de trabajo de los fiscalizadores del SII en interminables procesos de revisión que se verificarán tras el cierre de la operación renta 2018.
No hubo ningún encuestado que se haya manifestado abiertamente por considerar al artículo 14 ter como un beneficio tributario, sino que lo catalogan como “pan para hoy y hambre para mañana” al sobrevalorar el factor tributario de los contribuyentes.
No queda más que pensar lo siguiente: el legislador ofreció un beneficio solo para decir que había sistemas beneficiosos para los contribuyentes que enajenan acciones o derechos sociales, pero que solo existen en el papel o en la imaginación del legislador.
Mi gran pregunta es qué ganamos con este nuevo sistema, pues solo veo el tiempo que estamos perdiendo en la confección de estos intrincados registros que no reflejan ni lucen en cumplimiento tributario de los contribuyentes.
La letra B del artículo 14 de la Ley sobre Impuestos a la Renta, que es el articulado que recoge el sistema alternativo que surgió de la “cocina”, es una verdadera tomada de pelo que la autoridad hizo, pues lo presentó como un sistema que reconocía la capitalización de las utilidades, en circunstancia que es un régimen totalmente desmejorado en relación con la renta atribuida, dice el experto tributario.