Maternidad, discapacidad y trabajo

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PAULINA MOLINA

Las principales cuidadoras de las PcD son sus madres, lo que impacta en los bajos indicadores de participación laboral de las mujeres, a ello se suma que presentar discapacidad y ser mujer es un doble factor de vulnerabilidad porque la prevalencia de discapacidad en mujeres es mayor como también la longevidad. En Chile el porcentaje de la población adulta en situación de discapacidad es de 15,3% (1.663.009 personas), de éstas el 15,8% son hombres y 24,9% mujeres, 11 puntos de diferencia que dan la señal de alerta para tomar acciones concretas y acortar las brechas que generan exclusión social, laboral y educativa de manera urgente.

En el ámbito laboral, la ley 21.015 promueve la inclusión laboral de las personas con discapacidad, más en el primer informe generado el 2021 por Ministerio del Trabajo y Previsión Social, Ministerio de Desarrollo Social y Familia y Ministerio de Hacienda, se llega a la conclusión que la participación de mujeres fue de sólo 4.446 mujeres contratadas respecto a 8.790 de hombres. Obteniendo una representación solo del 33,5% del total de los trabajadores con discapacidad contratados en el marco de esta ley.

Para modificar estar realidad en nuestro país debemos trabajar de forma conjunta entre empresas, organizaciones de educación y salud, buscando impactar en nuestra comunidad local y en nuestro mismo espacio. Desde las organizaciones de salud, debemos contar con lineamiento instituciones orientados a exigir a sus profesionales el trabajo en red en pro de la inclusión, social, laboral y educativa; los organismos de educación deben velar por generar impacto local en la transformación social y educativa de la propia comunidad en temáticas de inclusión y trabajar en su propia oferta programática para que ésta sea universal. Así también las empresas deben establecer metas de inclusión de los diferentes colectivos de la diversidad y tomar consciencia de cómo impacta en sus resultados, situando esta acción en un lineamiento corporativo y no como una iniciativa de un área específica.

Así, una estrategia básica es analizar y revisar los procesos de R&S llevados a cabo, conocer si las ofertas están llegando al target de inclusión, como también comprometerse a definir KPI's con perspectiva de género y discapacidad que no impactan solo en la persona incluida sino en los propios resultados sin dejar fuera ningún talento que puede aportar al objetivo de la propia organización.


Paulina Molina Fernández, 

Directora Nexo Inclusivo y Fundación Neo Inclusión