Ximena Schencke R., Directora ejecutiva de Praesidium

​Retorno a clases y protección contra el abuso

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Cartas al director OK


Sr. Director, 


Una de las razones que esgrime el Ministerio de Educación para promover el retorno a clases presenciales es que el confinamiento genera una serie de efectos negativos en los niños, como deterioro de la salud física, sedentarismo, depresión y también un mayor riesgo de ser abusados sexualmente. En efecto, este es un delito que se comete a puertas cerradas, y en un 88,5% de los casos los agresores son conocidos para la víctima, de círculos muy cercanos, familiares o vecinos, muchos de ellos “personas ejemplares”, que han hecho un largo trabajo de manipulación a la futura víctima, a su familia y a la comunidad.

Muchas veces son los profesores los que se dan cuenta de que un menor está siendo víctima de abuso sexual. Lo notan de inmediato, porque al estar todos los días en contacto con sus alumnos son los primeros en observar algún cambio inesperado en su conducta.

Según cifras de la PDI, durante la pandemia las denuncias por abuso sexual a menores disminuyeron en un 53%. Ello no significa que haya bajado el número de agresiones, sino que el aislamiento obligado por la crisis sanitaria ha dificultado el poder denunciar. Quienes suelen reportar estos hechos a las autoridades son los vecinos, profesores, colegios o instituciones de protección a menores que durante este tiempo han perdido el contacto con las potenciales víctimas.

Es por ello que, en la medida que las condiciones sanitarias lo permitan, el retorno a clases presenciales es totalmente recomendable para evitar una mayor incidencia de este delito y así tener de la posibilidad de poder denunciar al agresor.


Ximena Schencke R.

Directora ejecutiva de Praesidium