La guerra comercial a escala en el área de la Defensa que tuvo lugar en Chile

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La industria de la defensa mueve anualmente cifras por el orden de 1,5 billones de dólares (2,7% del PIB mundial). En cada uno de los procesos de adquisición, realizados, principalmente por organismos dependientes de las Fuerzas Armadas, gran cantidad de empresas vinculadas al área de defensa realizan enormes inversiones de capital de riesgo para adjudicarse un determinado contrato, y por qué no decirlo, potenciales proyecto de defensa en la Región.

Sin embargo, el dinero no garantiza que al sellar el pacto entre la entidad y la empresa el proceso quede culminado. Cada vez que una Institución Pública termina un proceso de Evaluación de Ofertas, las empresas desechadas agotan, en la mayoría de los casos, todas las instancias administrativas, legales y jurídicas para intentar revertir, a cualquier costo, la decisión, llegando a emplear reconocidas empresas de lobby o filtrando informaciones parciales a medios de comunicación para intentar modificar lo resuelto.

Uno de estos últimos casos a nivel internacional ocurrió recientemente, entre dos de las potencias mundiales en el área aeroespacial y de defensa; AIRBUS y LEONARDO, las cuales competían por adjudicarse el contrato por la obtención de helicópteros de entrenamiento TH-73 de la Armada de Estados Unidos.

LEONARDO, empresa italiana que opera en más de 180 sedes, logró quedarse con aquel proyecto de la U.S. Navy avaluado en 650 millones de dólares por un total de 130 helicópteros, el cual sería administrado por su filial, Agusta Westland, en la ciudad de Filadelfia.

AIRBUS, principal fabricante de la industria de aeronaves en el mundo, es parte de un programa de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos donde proporciona 400 unidades de UH-72A Lakota. Usando este argumento como precedente y, al no consolidar su propuesta por los helicópteros, protestó formalmente al Gobierno de Estados Unidos, argumentando que no habían evaluado con atención aspectos técnicos de su proyecto, el que además contaba con las mismas garantías y servicios relacionados que los de LEONARDO.

Luego de tres meses del reclamo formal, el Gobierno del país del norte declaró que no considerarían la protesta de AIRBUS, otorgando el proyecto a LEONARDO, incluida la capacitación del personal de mantenimiento y pilotos de su Cuerpo de Infantes de Marina y Guardia Costera.


El partido de vuelta en Chile


Esta situación de escala mundial también tuvo su contienda en nuestro país, luego que la Armada de Chile publicase en el diario El Mercurio, en junio del 2019, un llamado a licitación pública de un proyecto (denominado “Gaviota”) para la adquisición de helicópteros, el que contaba con un presupuesto de 21 millones de dólares y que se ejecutaría en un plazo de 5 años. Esta compra llevó a que las dos potencias mundiales del mercado de la defensa aeroespacial, nuevamente se encontraran frente a frente.

El proyecto para la adquisición de helicópteros de rescate marítimo fue licitado el año 2019 por la Dirección General del Territorio Marítimo y Marina Mercante Nacional (DIRECTEMAR), la cual aspiraba a incorporar nuevas aeronaves para cumplir las misiones de búsqueda y salvamento costero, uso en labores de policía marítima, apoyo logístico insular, entre otras misiones, para así reemplazar los antiguos helicópteros Jet Ranger, que se encuentran operando desde la década de los 70 en esa institución y de los cuales, actualmente, tiene solo uno en servicio con más de 50 años de uso.

Como todo proyecto de defensa, y considerando el buen uso de los recursos público, el Proyecto “Gaviota” pasó por múltiples revisiones internas de la Armada y también por parte del Ministerio de Defensa, razón por la cual, este proyecto demoró tanto tiempo. Los estudios previos o iniciales de este proyecto datan del año 2010 con los primeros estudios de reemplazo de los helicópteros Jet Ranger. Cumplidas todas las etapas de un proyecto como este, en octubre del 2017, el Ministerio de Defensa, aprobó la fase inicial del proyecto y en el año 2019 el actual Ministro Alberto Espina impulsó y autorizó dar inicio a la adquisición, lo cual permitió que la DIRECTEMAR gestionara los recursos con el Ministerio de Hacienda, para así integrar al presupuesto de esa entidad de la Armada.

Seguidamente, el 9 de junio del 2019, se publicaron las bases del concurso público, las cuales fueron retiradas por 14 empresas. No obstante a lo anterior, al final del proceso de licitación, solo quedaron dos empresas de defensa, las mismas que mencionamos en este reportaje y que volvían a enfrentarse, esta vez por una cantidad menor al 4 % de los 650 millones de dólares que significó el contrato anterior: AIRBUS y LEONARDO nuevamente en “Guerra”.

Ambas empresas entregaron una oferta acotada a los requerimientos y necesidades que solicitaba la Armada de Chile, principalmente, centrados en la obtención de cinco aeronaves para operar sobre el mar y con todo su equipamiento de rescate, cursos para pilotos en Chile y capacitaciones para el personal de mantenedores. Finalmente, fue la empresa AIRBUS quien se adjudicó el Proyecto “Gaviota”, acordando proporcionar 5 unidades de sus helicópteros H-125, reconocidos por su prestigio en el mundo de la aeronáutica civil y militar, que cuenta con más de 6.000 unidades entregadas desde su creación. La selección se basó en que esa empresa, fue la única que logró cumplir con todos y cada uno de los requisitos exigidos en la licitación.

De esta manera, al igual que el caso ocurrido con los helicópteros para la Marina de Estados Unidos, a los pocos días de la adjudicación, esta vez la empresa LEONARDO intentó dejar sin efecto la resolución de la licitación, insistiendo que su oferta cumplía con todos los requerimientos que fueron solicitados por la Armada y que solo había cometido “errores administrativos” en su propuesta.

El caso llegó incluso a la Contraloría General de la República (CGR), la cual ante los argumentos entregados por DIRECTEMAR, desechó los reclamos y determinó que el proceso de licitación pública fue ajustado a todas las normas dispuestas para ello. En este caso, DIRECTEMAR demostró que la propuesta de LEONARDO fue descartada porque no se cumplieron con aspectos relevantes y de carácter indispensable, principalmente referido a capacitaciones y nivel de instrucción que necesitaban los operadores de mantenimiento de esa institución.

Pese al dictamen de la CGR, la empresa LEONARDO continuó desvirtuando el proceso posterior a la adjudicación, y a diferencia de lo ocurrido en el caso de Estados Unidos, en esta ocasión los representantes de LEONARDO, intentaron “enturbiar” el proceso mediante reclamos ante la Armada y por medio de filtraciones de informaciones parciales del proceso a diferentes medios de prensa intentando generar suspicacias sobre la licitación con una estrategia poco habitual en empresas internacionales.

El Proyecto “Gaviota”, sin embargo, no se convirtió en un “dolor de cabeza” para la Armada, ya que con los antecedentes a la vista y mostrando el proceso licitatorio seguido por DIRECTEMAR, atendieron a las preguntas de los periodistas de varios medios de prensa del país, quienes al ver la inconsistencia de los reclamos de LEONARDO desistieron en seguir adelante con el trabajo periodístico.

Cabe destacar, que producto de nuestra investigación, pudimos confirmar que el proceso realizado por la Armada fue permanentemente visado por la Contraloría General de la República y ajustado a las exigencias que se imponen a las compras de material bélico y con la supervisión exhaustiva del propio Ministro de Defensa Alberto Espina quien ha seguido de cerca este proceso de adquisición.

Afortunadamente esta Guerra Comercial a escala en el área de la Defensa que se llevó acabo en nuestro país, no llegó afectar a los miles de ciudadanos que todos los períodos estivales se vuelcan en masa a nuestro extenso litoral para disfrutar de las bondades del Océano Pacífico. Esto, gracias a que la Dirección General del Territorio Marítimo y de Marina Mercante Nacional, anunció que los helicópteros H-125 de AIRBUS serán entregados parcialmente a contar de diciembre del 2020 hasta el año 2023. Es de esperar que esta nueva “guerra” que enfrenta toda la Humanidad, como es el Covid-19, no siga afectando al “Proyecto Gaviota”, que lo único que quiere es volar.