Mi cacerola

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Germu00e1n Pinto (columnista)


Hemos sido testigos y actores de cómo las demandas sociales, que desde poco antes del año 2006 han sido llevadas a las calles a través marchas y protestas, no han sido escuchada y han estallado dejando una estela de destrucción y daños que han hecho pagar a justos por pecadores.

En respuesta a estos gritos populares solo se han llevado a cabo tímidas reformas como las de las AFP en el año 2008 que mejoró la rentabilidad de las administradoras y no las pensiones, la reforma laboral de 2017 que empoderó a los sindicatos y acrecentó las tensiones entre empleadores y trabajadores, la reforma educacional que dio una ilusión de corto plazo a la educación gratuita y la reforma tributaria 2014-2016 que hizo complejo nuestro sistema tributario y no aumentó la recaudación como se pretendía, amén del hecho de atentar contra la equidad horizontal de las empresas.

Estoy siendo injusto con esta última reforma, pues sí recaudó más, pero no gracias al corazón de esa reforma, sino por el impuesto del 8% que gravó los capitales mantenidos en el extranjero y que no habían sido declarados en Chile, o sea, blanqueó capitales no declarados.

Todo lo anterior es reflejo de la “pésima señal” que han dado los parlamentarios y políticos que han privilegiado sus puestos de poder y que no han trabajado por los intereses de la población, desoyendo los llamados a dejar el “debate político” y a “parar la chacota” que ha reinado en los pasillos del Congreso que han demorado innecesariamente por un año la discusión del proyecto de modernización tributaria que de ningún modo es una herramienta poderosa que ayudará a la reactivación del país o a solucionar los problemas sociales, sino que es una mediocre solución a los daños que la reforma tributaria 2014-2016 ha generado y que los políticos han defendido desde trincheras ideológicas que solo demoran las verdaderas y técnicas soluciones que la población, hoy en las calles, está pidiendo, manteniendo un “debate adocenado” en vez de una discusión técnica que acerque prontamente la solución a los ingentes problemas que afectan a la población.

Me parece una falta de respeto que la semana pasada los senadores se hayan reunido a “negociar” y a “transar” una rebaja de tasas a las empresas, para no cambiar el sistema de integración parcial, como si la transacción fuera una forma de mejorar el sistema tributario y dando la impresión que el hecho de no dar el brazo a torcer fuera la manera de dar respuesta a las demandas sociales, reviviendo una “cocina” como la realizada en el año 2014 que dio nacimiento a una ley que tuvo que ser modificada y ahora se trata de modernizar.

Además de todo lo anterior, resulta incomprensible que ahora el señor Nicolás Eyzaguirre diga que el rebajar la tasa del 27% del Impuesto a la Renta de Primera Categoría a un 25% es una medida “proinversión”. Si así lo piensa, ¿por qué cuando fue gobierno hizo precisamente lo contrario y subieron la carga tributaria de las empresas? ¿Será que se dio cuenta que cometieron un error? y si lo cometieron ¿por qué no corren a solucionarlo? ¿o están esperando que se incrementen las marchas y los desórdenes para salir como héroes ante la caída de su adversario político?

Ante el escenario de protestas y de demandas sociales, solo queda que el Presidente de la República reúna a los presidentes de todos los partidos políticos y demás actores sociales para formar una mesa que ordene la discusión y que de una vez por todas se presenten ideas técnicas que prontamente den soluciones a las pensiones, a las remuneraciones, a la educación y, especialmente en la materia que a mí me compete, a los tributos, para que el país pueda contar con los recursos necesarios para responder de una vez por todas a las apremiantes demandas sociales, pues la población ya no puede seguir esperando, solo pudiendo recurrir a formas de presión cada vez más radicales que solo generan daños y problemas.

Esta, y mis anteriores columnas, son las cacerolas con las que espero llamar la atención de los políticos y parlamentarios para que den respuestas sustentadas en fundamentos técnicos y dejar las rencillas políticas y reyertas personales que solo insultan las legítimas y apremiantes demandas sociales.


Prof. Germán R.Pinto Perry

Director del Magíster en Planificación y Gestión Tributaria

Universidad de Santiago