Generación Z: tener ingresos para un dividendo no siempre permite comprar una vivienda

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Foto, contexto. Generaciou0301n Z

Tener ingresos para pagar un dividendo no garantiza acceder a un crédito hipotecario. Esa distancia ayuda a entender las dificultades que enfrentan jóvenes de la generación Z para comprar su primera vivienda en Chile. Desde Inversiones Alval advierten que la capacidad de pago debe ir acompañada de antecedentes que permitan acreditarla, una exigencia compleja para quienes recién comienzan a trabajar o reciben ingresos variables.


La generación Z comprende, aproximadamente, a quienes nacieron entre fines de los años noventa y comienzos de la década de 2010, aunque sus límites varían según la clasificación. Entre sus integrantes adultos, la búsqueda de vivienda coincide con los primeros años de trayectoria laboral. El costo de las propiedades, el ahorro para el pie y la necesidad de demostrar continuidad de ingresos condicionan el momento de comprar.


“Postergar la compra no significa necesariamente que los jóvenes hayan perdido el interés por una vivienda propia. En muchos casos necesitan reunir el pie, consolidar sus ingresos y decidir dónde quieren vivir. La flexibilidad también pesa: asumir una deuda de largo plazo debe ser compatible con una vida laboral que todavía está cambiando”, plantea Carola Álvarez, CEO de Inversiones Alval, sobre los factores que influyen en esa decisión.


La evaluación bancaria considera la renta acreditable, los antecedentes comerciales y las obligaciones financieras del solicitante. Los requisitos de antigüedad varían según la entidad y el perfil laboral; trabajar de manera independiente no equivale, por sí solo, a informalidad. Para quienes emiten boletas o trabajan por proyectos, el desafío es respaldar sus ingresos con documentación suficiente y demostrar su continuidad en el tiempo.


“Recibir ingresos y poder acreditarlos ante un banco son dos cosas distintas. Las boletas, las declaraciones de renta y la continuidad de la actividad permiten evaluar la capacidad de pago. Un joven puede estimar que le alcanza para un dividendo y, aun así, no reunir los antecedentes que exige la entidad”, explica Israel Troncoso, director Financiero y Tributario de Inversiones Alval, al abordar las barreras de acceso al financiamiento.


En este escenario, permanecer con los padres o compartir arriendo puede permitir distribuir gastos y ahorrar. La encuesta Situación Habitacional de los Chilenos, de la Universidad de los Andes, señala que un 37,2% de los consultados no fija una edad límite para dejar el hogar parental. El dato corresponde al conjunto de encuestados, no exclusivamente a la generación Z, y aporta contexto al cambio en las expectativas sobre la independencia.



La ubicación también entra en esa ecuación. En el análisis de Inversiones Alval, la cercanía al transporte público, los servicios y los lugares de trabajo puede pesar más que disponer de mayor superficie. Compartir vivienda o elegir espacios más pequeños permite ajustar el presupuesto y conservar movilidad. Así, la primera compra deja de responder a una edad esperada y pasa a depender de cómo se combinan estabilidad financiera y proyectos personales.


europapress