Hablar de salud mental implica reconocer aquellos factores que, aunque parezcan comunes, pueden influir en nuestro bienestar y en cómo nos relacionamos con los demás. Entre ellos, la audición ocupa un lugar que a menudo pasa desapercibido.
Cuando comienzan las dificultades auditivas, es común restarles importancia o acostumbrarse a ciertas situaciones y es que hacerse una revisión auditiva puede parecer un proceso complejo o que llevará más tiempo del que realmente requiere. Así, una decisión que parece insignificante termina posponiéndose.
Sin embargo, oír bien no se trata solo de percibir sonidos. También facilita la comunicación, la participación y la conexión con nuestro entorno. Cuando una dificultad auditiva no se trata, puede generar frustración, aislamiento o incluso llevar a evitar situaciones sociales que antes disfrutábamos. Aún más importante: varias publicaciones vinculan la pérdida auditiva no tratada con una aparición más temprana de la enfermedad de Alzheimer y la demencia.
En el Día Mundial de la Salud Mental, vale la pena preguntarnos qué aspectos de nuestro bienestar estamos posponiendo. En GAES, hemos observado que algunas personas esperan hasta siete años para hacerse una revisión auditiva, demasiado tiempo para acostumbrarse a un problema que podría resolverse mucho antes.
Deja de posponer tu chequeo. Hacerse una revisión es más fácil de lo que piensas y puede ser el primer paso para mantenerte conectado con lo que realmente importa.
Marisela Rojas
Fonoaudióloga GAES