Cuando los griegos dejaron un enorme caballo de madera frente a las murallas de Troya, los troyanos creyeron que era un regalo. Casandra, hija de los reyes Príamo y Hécuba, advirtió que algo no andaba bien y que llevarlo dentro de la ciudad sería una tragedia. Esa noche, Troya cayó.
Su historia ha perdurado por una razón: reconocer un peligro no basta si la advertencia no se convierte en una decisión a tiempo.
Las fatalidades que siguen golpeando a la minería chilena exigen una reflexión profunda. Cada accidente tiene circunstancias propias, y sus causas deben establecerse mediante las investigaciones correspondientes. Pero, como industria, debemos preguntarnos si estamos aprovechando toda la información disponible para identificar condiciones de riesgo y tomar decisiones antes de que sea demasiado tarde.
En una faena se registran diariamente inspecciones, hallazgos, capacitaciones e incidentes. No son profecías. Son observaciones hechas por personas que conocen la operación. El problema aparece cuando esos registros quedan dispersos entre áreas y sistemas, o cuando una condición recurrente se trata como un hecho aislado.
Conectar esa información con otros datos de operación de maquinarias puede ayudar a reconocer patrones que merecen atención. La inteligencia artificial ofrece nuevas herramientas para hacerlo: puede relacionar verificaciones de controles críticos, hallazgos y señalar dónde conviene mirar con mayor urgencia. Sus resultados requieren, por ahora, evaluación humana, conocimiento del terreno y decisiones concretas. Ningún modelo puede predecir exactamente la próxima fatalidad, pero si ayuda a saber antes donde están las fallas que la pueden gatillar.
Las tecnologías predictivas hoy buscan: transformar los datos de seguridad y operación en información que ayude a las personas responsables a priorizar y actuar. Porque una señal identificada sólo adquiere valor preventivo cuando se verifica y hace algo al respecto.
Casandra advirtió del peligro antes de que el caballo cruzara las murallas. La minería tiene hoy la oportunidad de reconocer sus propias señales y actuar antes de que una vida se pierda.
Por Mario Jara, CEO de ZYGHT