Del IPS al OLED con el monitor Samsung Odyssey OLED G8 de 32 pulgadas: un 4K a 240 Hz cuyo HDR vale oro

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Fotografía del monitor Samsung Odyssey OLED G8 de 32 pulgadas.


El Samsung Odyssey OLED G8 (G80SH) se lanzó en junio como un monitor 'gaming' con resolución 4K de 32 pulgadas con una tasa de refresco de 240 Hz y un HDR que cubre desde las expectativas del 'gamer' más exigente hasta las del creador que busca un panel de gran calidad para todo tipo de tareas que tienen que ver con la productividad.



En Portaltic, he tenido la oportunidad de probar este monitor de Samsung, que parte de ser uno excepcional para tareas de productividad y gaming gracias a su resolución 4K, un panel QD-OLED sobresaliente y sus 32 pulgadas, junto a su tecnología antirreflejos que ha mejorado el fabricante coreano en esta edición, y en un momento en el que los paneles OLED están bajando de precio.



Desde la base de ser el primer monitor OLED 4K que he podido probar y de tener siempre monitores con panel IPS-LCD, y a una edad que a uno le obliga a poner de relieve la importancia de la fatiga visual que pueda producir un monitor, la verdad es que ha sobrepasado las expectativas que tenía.



Antes de revelar la experiencia propia del Samsung Odyssey OLED G8 (G80SH), repasamos las mejores especificaciones de un monitor con panel QD-OLED 4K (3.840 x 2.160) a 240 Hz y conectividad de última generación, que lo convierten en uno de los monitores 'gaming' de referencia absoluta del mercado.



Para entender el valor del Samsung Odyssey OLED G8 (G80SH), con un precio de 1.199 euros, hay que tener en cuenta que Samsung Display es la que produce la matriz física del panel, que vende a marcas como Dell / Alienware, MSI y ASUS ROG para que fabriquen sus propios monitores, pero que, en la base, no deja de ser el panel QD-OLED de Samsung.



Concretamente, QD-OLED 4K se basa en la combinación de la tecnología de puntos cuánticos (Quantum Dots) con OLED, que ofrece colores vibrantes, una cobertura del 99 % DCI-P3, certificación Pantone y negros puros con certificación VESA DisplayHDR True Black 500.



Además de integrar DisplayPort 2.1 (ancho de banda de hasta 80 Gbps), el cambio técnico más significativo, que le permite transmitir 4K a 240 Hz con HDR y tasa de refresco variable (VRR) sin compresión con un tiempo de respuesta de 0,03 ms, incluye un puerto USB-C con carga rápida de hasta 98 W. Este último punto es ideal para conectar cualquier dispositivo sin la necesidad de tener un USB tipo C extra en el ordenador de sobremesa que tengamos.



Por otro lado, cuenta con acabado Glare Free (mate antirreflejos), que reduce los reflejos de luz ambiental sin degradar la profundidad de color y que muestro en algunas de las fotografías que hemos hecho del monitor. Cómo no, es compatible con NVIDIA G-Sync y AMD FreeSync Premium Pro.



DE UN IPS-LCD AL OLED DE SAMSUNG


Tras las especificaciones, toca hablar de las sensaciones que proporciona el panel de Samsung, que, tal como he mencionado anteriormente, analizo siempre bajo el contexto de la fatiga visual que puede producir un panel OLED de 32 pulgadas situado justo a la distancia de seguridad mínima recomendada (o un poco menos). En este sentido, también ha ganado muchos enteros.



Pasar de un IPS-LCD 2K de 27 pulgadas a un OLED 4K de 32 pulgadas no solo cambia el tamaño, sino que duplica los píxeles en pantalla (mi RTX 4070 ha sufrido un poco más de lo normal) y trae a la mesa un HDR que, en monitores como en este, rinde mucho mejor y produce momentos 'gaming' simplemente excelentes, como al llevar Diablo II: Resurrected a esta pantalla y verlo brillar en toda su gloria. En resumen: el HDR del Odissey vale oro.



En este sentido, el HDR activo sumado al OLED se distingue por producir una experiencia visual única al ofrecer colores más vivos y atenuaciones que realzan cualquier tipo de contenido, ya sea vídeo, imagen o juegos, pero con un impacto en la vista que hay que tener siempre en cuenta, y que prácticamente es el eje de este análisis, ya que ¿de qué vale tener una pantalla espectacular, si al rato estamos con picor en los ojos o dolor de cabeza?



Es más, el análisis casi se puede resumir desde el lado más 'emocional' al devolver el Odyssey al fabricante tras unas semanas de uso para volver a la realidad de mi pantalla IPS-LCD 2K de 27 pulgadas (incluso ahora parece un monitor pequeño, y para nada lo es a la distancia que está puesto en la mesa de escritorio).



También cabe decir que, mientras el HDR de mi IPS-LCD lo he activado para ciertos videojuegos como GTA Online o Fortnite, con el Odyssey G80SH lo he tenido siempre activo, ya fuese al editar vídeo con Premiere, hacer retoques en Photoshop o simplemente navegar por Internet o ver algún vídeo, dejando claro que esta tecnología es un salto enorme en experiencia visual frente a un panel IPS-LCD.



Ese salto generacional viene acompañado ahora por una bajada de precios, ya que desde hace unos meses, a diferencia de los precios de la RAM y del almacenamiento interno, que han volado a la estratosfera, los monitores OLED están recibiendo descuentos de 300 a 400 euros, lo que hace que sea este el mejor momento para afrontar el cambio de monitor, que mejorará la experiencia para el 'gaming' o la producción.



¿PARA QUIÉN ES ESTE MONITOR?


Sobre el uso dado, en mi caso ha sido tanto para la productividad, en programas como Photoshop, Premiere o Blender, como para el 'gaming', con 'shooters' como Fortnite o mundos abiertos como GTA online. Y en ambas vertientes ofrece una experiencia muy satisfactoria a todos los niveles, aunque supeditada siempre a las exigencias de los juegos que disfrutemos, ya que se consiguen más FPS al jugar a 4K en ultra a GTA Online que hacerlo en alguno de los últimos títulos lanzados al mercado como Control Resonant.



La clave del uso de este monitor pasa por pisar tierra y preguntarnos a qué juegos vamos a jugar, ya que va ligada a que pueda jugarse a unos 100-140 FPS estables en la mayoría de juegos AAA (ajustando gráficos o con DLSS/FSR) con una gráfica RTX 4080 Super, RTX 5070 Ti o superiores (el mínimo funcional sería RTX 4070 Ti Super o AMD RX 7900 XT).



Recogiendo lo dicho sobre la diferencia de pasar de un monitor de 27 pulgadas a uno de 32 y a la misma distancia, puestos ambos en el mismo lugar de la mesa, con un poco de fatiga ocular que se produjo en el periodo de adaptación, y pasado el temor de que tuviera que cambiar a una mesa de mayor tamaño (que al final no se produjo), una pantalla de mayor tamaño permite otras satisfacciones que cualquier aficionado, creador de contenido o profesional podrá entender, como me ha sucedido en Blender, con más espacio para trabajar al modelar.



De hecho, en los estudios dedicados a la fotografía y la animación, los profesionales suelen contar con monitores grandes que les permiten abarcar más ventanas, y, debido al quemado de pantalla, inherente a la tecnología OLED, optar por un monitor secundario se vuelve casi indispensable si se busca sacar el máximo provecho al Samsung Odyssey G80SH, sobre todo si no queremos comprometer su vida útil.



En lo que respecta al quemado de pantalla, un problema que afecta a estos paneles cuando se queda una imagen estática en pantalla, como cuando se navega por una web en la que se deja un texto para leer o la propia barra de tareas de Windows, la innovación en este modelo es la refrigeración con el sistema Pulsating Heat Pipe (forma parte de OLED Safeguard+), que disipa el calor del panel hasta cinco veces más rápido para mitigar el riesgo de quemado, en vez de la disipación térmica de grafito pasivo y Safeguard del modelo anterior G80SD.



De todas maneras, y para acabar, lo recomendable es usar el monitor de Samsung para juegos, consumo de contenido multimedia tipo vídeo y edición de vídeo y fotografía (por la calidad de los detalles en las sombras oscuras), y para el resto de experiencias, como programación, hojas de cálculo o trabajo 100 % estático, un segundo monitor es prácticamente obligatorio.





europapress