La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, ha considerado que la tasa de interés neutral --que ni frena ni estimula la economía--, fijada recientemente por la entidad en el 2,5%, mismo porcentaje en el que han situado este jueves los tipos, se trata de una estadística teórica que no sirve para determinar el rumbo de la política monetaria, no descartando posibles incrementos por encima de este nivel en el futuro aunque suponga un freno al crecimiento de la economía europea.
La 'guardiana del euro' ha indicado que la tasa del 2,5% como neutral está calculada para situaciones no marcadas por la inestabilidad, mientras que durante los últimos meses la economía ha tenido que someterse a fuertes perturbaciones, con una alta presión sobre los precios y la guerra de Irán.
"En las circunstancias actuales, no le otorgamos una gran importancia al tipo neutral", ha destacado Lagarde en la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Gobierno del BCE, celebrado en esta ocasión en Berlín (Alemania).
No obstante, la presidenta del BCE ha evitado dar ninguna pista sobre futuras decisiones de política monetaria, reiterando su postura de ir "reunión a reunión", aunque ha dejado claro que están "decididos a cumplir el objetivo" de regresar a un 2% de inflación.
De hecho, ha afirmado que la alta incertidumbre a la que se somete la economía mundial en los últimos meses, ante los vaivenes gepolíticos, provoca que prever un rumbo concreto de los tipos se vuelva contraproducente.
"No nos centramos en la reunión ni en los datos para molestarles (a los periodistas), a los observadores o a los analistas. Lo hacemos porque nos encontramos en un contexto de incertidumbre que puede cambiar las cosas casi de la noche a la mañana", ha indicado.
El banco central ha optado este jueves por subir los tipos de interés en 25 puntos básicos, hasta el 2,5%, aduciendo una fuerte presión inflacionaria, algo ya descontado por los mercados que se muestran cautelosos ante otra subida de tipos antes de que termine el año.
Precisamente, Lagarde ha sostenido que las decisiones del BCE se toman de manera independiente. "Los mercados hacen lo que tienen que hacer, y nosotros hacemos lo que tenemos que hacer", ha indicado
MENOS INFLACIÓN, PERO DURANTE MÁS TIEMPO
Lagarde ha resaltado un cambio en la interpretación de los datos de inflación que ha significado la modificación de las proyecciones macroeconómicas. Ahora, el BCE contempla que la subida de los precios será menos intensa en el corto plazo, pero que se alargará en el tiempo más de lo estimado previamente.
De esta manera, el banco ha pronosticado que la tasa de inflación de la eurozona marcará el 3% en 2026, sin modificaciones respecto a las anteriores previsiones; mientras que ha incrementado ligeramente sus estimaciones para 2027, al 2,5%, y 2028, al 2,1%, lo que supone dos y una décima más, respectivamente.
"Nos ha sorprendido la evolución de la inflación, que ha sido inferior a lo que anticipábamos. Esto es especialmente notable en el caso de los alimentos. No obstante, creemos que la inflación será más persistente de lo que habíamos previsto", ha destacado.
De la misma manera, la líder del BCE ha señalado que los datos de crecimiento económico también han sorprendido por su "resiliencia", lo que ha llevado a revisar al alza las previsiones.
"Así pues, nos encontramos ante estos dos fenómenos: mayor resiliencia, un mejor ajuste de la economía y una inflación más baja, pero más persistente", ha argumentado.