Alemania, Dinamarca, Países Bajos, Austria, Finlandia y Suecia reclaman un recorte "equilibrado" de la propuesta de la Comisión
BRUSELAS, 27 Ago. (EUROPA PRESS) -
Alemania, Dinamarca, Países Bajos, Austria, Finlandia y Suecia han reclamado este jueves un recorte de "varios cientos de miles de millones" de euros de la propuesta de la Comisión Europea para el próximo presupuesto a largo plazo de la Unión Europea.
En una declaración conjunta emitida tras una reunión en Berlín de los jefes de Gobierno de los seis países conocidos como el grupo de los 'frugales' por su insistencia en la disciplina de gasto, han sostenido que la propuesta de la Comisión, cercana a dos billones de euros, debe reducirse "de manera equilibrada" en todas las rúbricas del presupuesto.
"En un momento en que prácticamente todos los Estados miembro están llevando a cabo dolorosas consolidaciones fiscales, el presupuesto de la UE no puede ser una excepción. La Unión Europea debe tomar decisiones claras y reordenar las prioridades dentro del presupuesto, tal como hacemos en nuestros propios países", han indicado en su misiva.
Más concretamente, han señalado que el presupuesto debe crecer para abordar las "prioridades estratégicas" de la UE, pero solo "a un ritmo moderado", de forma que la propuesta de la Comisión, "de casi dos billones de euros", tenga que reducirse "en varios cientos de miles de millones de euros de manera equilibrada".
Los seis países han reclamado además una "evaluación holística" de los flujos de pago en el marco de las negociaciones, dado el "excepcionalmente elevado" nivel de compromisos de pago pendientes en el actual marco financiero, junto a los mecanismos de transferencia adicionales que operan fuera de este.
Asimismo, han exigido que las instituciones comunitarias organicen su carga de trabajo "dentro de los niveles de personal existentes" y han reclamado corregir los "desequilibrios netos excesivos" entre Estados miembro.
Los firmantes, que van desde el conservador alemán Friedrich Merz hasta la socialista Mette Frederiksen, han defendido que el nuevo presupuesto debe ir respaldado por un marco legislativo y regulatorio "eficiente, socialmente responsable y favorable a las empresas" que priorice de forma sistemática una transformación "exitosa, rápida y verde" de las economías europeas, en particular acelerando los procedimientos de planificación y concesión de permisos.
Por último, tras destacar que los valores comunes y el Estado de derecho debe ser "una condición fundamental" para acceder a cualquier financiación europea, han rechazado una nueva emisión de deuda común de la UE como respuesta a los retos presupuestarios del bloque, al considerar que "no es la solución" y que "no constituye una alternativa a las reformas estructurales".