​León XIV defiende la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II a dos meses de la excomunión de los lefebvrianos

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El Papa


MADRID 26 Ago. (EUROPA PRESS) -

León XIV ha defendido la reforma litúrgica que se llevó a cabo con el Concilio Vaticano II en la catequesis de la audiencia general de este miércoles, cerca de dos meses después de que se produjese la excomunión de los lefebvrianos.


El obispo francés Marcel Lefebvre firmó los cambios litúrgicos del Concilio Vaticano II y llegó a celebrar misa en 1965 con las primeras reformas litúrgica aún experimentales pero, tras fundar en 1970 la Fraternidad de San Pío X, se negó a celebrar según el nuevo Misal Romano y en 1974 definió estos cambios como "innovaciones destructivas para la Iglesia". Desde entonces, ha habido un recorrido de encuentros y desencuentro entre Roma y los lefebvrianos cuyo último hito ha sido, precisamente, la decisión de Robert Prevost de excomulgar a los obispos participantes en la consagración ilícita de varios prelados el pasado 1 de julio en Econe (Suiza).


Auque el Pontífice no se ha referido este miércoles directamente a los lefebvrianos, en su catequesis defiende que es responsabilidad primordial de los pastores, de los obispos, pero también de cada sacerdote de manera individual, salvaguardar y promover una liturgia que, de acuerdo con las normas litúrgicas, brille con noble sencillez y así manifieste la Iglesia "una, santa, católica y apostólica".


RECHAZA LOS "ABUSOS" POSTCONCILIARES


En este sentido, recalca que la reforma litúrgica promovida por el Concilio Vaticano II sigue la tradición viva de la Iglesia. En este sentido, destaca que su "correcta comprensión" permite también rechazar los "abusos" que se produjeron en algunos sectores de la Iglesia en la etapa postconciliar, y que, lamentablemente, "aún se repiten hoy en día", "obstaculizando o malinterpretando algunos de los principios que fundamentaron la propia reforma".


SUJETA A CAMBIOS A LO LARGO DE LOS SIGLOS


El Papa añade que la liturgia siempre ha estado sujeta a lo largo de los siglos a desarrollos y cambios y también subraya que el magisterio ya había adaptado sus formas a las exigencias de las diversas épocas. "Por lo tanto, no sorprende que el Concilio Vaticano II, con el máximo respeto por el patrimonio de la tradición y precisamente para hacerlo más accesible, considerara necesaria una revisión de los libros litúrgicos", ha apuntado.


En todo caso, recuerda que la distinción en la liturgia entre elementos divinos e inmutables y elementos humanos, que en cambio "pueden sufrir diversas modificaciones, aprobadas por la Sagrada Jerarquía asistida por el Espíritu Santo, según las necesidades de los tiempos, de las cosas y de las almas" se remonta a la encíclica 'Mediator Dei' del Papa Pío XII.


Y añade que el deseo de una "reforma general" no surgió repentinamente, sino que se había manifestado en las acciones de sucesivos papas desde principios del siglo XX, en consonancia con las demandas del Movimiento Litúrgico.


León XIV recuerda, igualmente, que "las acciones litúrgicas no son acciones privadas sino celebraciones de la Iglesia, que es sacramento de unidad". Prevost, que cita la tercera Carta del Concilio del que luego sería el Papa Pablo VI, recuerda así que los fieles no podían "permanecer más en silencio y pasivos" y que su presencia material no podía "conciliarse con su ausencia espiritual". "Dado que los gestos y las palabras de la sagrada liturgia son cruciales para realizar esta experiencia (una verdadera relación con Dios), la participación de los fieles no puede ser pasiva", añade.

europapress