El Consejo General de Enfermería (CGE) ha denunciado que el Ministerio de Educación ha excluido a las enfermeras escolares de su nueva guía para prevenir y combatir el acoso en colegios e institutos, por lo que ha reclamado su incorporación al documento.
El CGE considera que la 'Guía para el diseño de protocolos de acoso escolar y ciberacoso' aborda adecuadamente la respuesta restaurativa desde una perspectiva interseccional, así como la intervención pedagógica. Sin embargo, critica que el documento no incorpore la perspectiva clínico-sanitaria y deje de lado el papel que pueden desempeñar las enfermeras escolares en la prevención y el abordaje del acoso.
"El acoso escolar no es solo un problema de convivencia, es un problema de salud que hay que abordar con la detección temprana, una tarea para la cual las enfermeras escolares están plenamente capacitadas. Cualquier estrategia que incluya la detección precoz, la protección y el acompañamiento del alumnado debe sostener una mirada sanitaria. Aquí las enfermeras escolares tienen mucho que aportar", ha indicado Florentino Pérez Raya, presidente del Consejo General de Enfermería (CGE).
Por su parte, Engracia Soler, presidenta de la Asociación Científica Española de Enfermería y Salud Escolar (Aceese), asegura que "la nueva guía supone un avance para establecer una hoja de ruta común y pone el foco en la detección temprana, la protección, la intervención y el seguimiento".
"Precisamente por eso creemos que es el momento de dar un paso más e incorporar formalmente la dimensión sanitaria, y en ello la enfermera escolar juega un papel fundamental. Si el objetivo es detectar antes y acompañar siempre la salud del menor, la enfermera tiene que formar parte de todo el proceso, desde la prevención hasta el seguimiento y la reparación del daño", ha añadido Soler.
Según Itziar Ferragud, presidenta de Amece, la Asociación Nacional e Internacional de Enfermería Escolar, el acoso causa un impacto grave en la salud mental y física de los menores, por ello "dejar fuera a la enfermería en el diseño de un protocolo perpetúa una visión puramente punitiva o académica del problema, dificultando la coordinación ágil entre el centro educativo y la Atención Primaria o Salud Mental.
Para el CGE, el propio protocolo que establece Educación no termina con la identificación del acoso, sino que incluye detección y comunicación, recogida de información, plan de intervención y seguimiento y evaluación, entre otras dentro de su estructura, lo cual demuestra que el problema no termina cuando se confirma el acoso.
Asimismo las enfermeras indican que la violencia durante la infancia puede afectar en múltiples dimensiones. "Puede provocar ansiedad, depresión o baja autoestima, puede manifestarse mediante cefaleas o dolores abdominales, puede afectar al rendimiento académico o las relaciones sociales y en las situaciones más graves puede aumentar el riesgo de autolesiones y conductas suicidas", afirma la presidenta de Aceese.
"Muchas veces el alumnado no cuenta directamente lo que le está pasando, pero acude a la Enfermería por dolores frecuentes, malestar o cambios emocionales. Esto nos permite detectar señales, valorar su estado, ofrecerle un espacio seguro y coordinar la atención con la familia, el equipo educativo y los servicios sanitarios. Además, nuestra labor no termina al detectar el caso, sino que continúa con el acompañamiento y el seguimiento", apunta la presidenta de Amece, Itziar Ferragud.
PIDEN LA INCORPORACIÓN DE LAS ENFERMERAS AL DOCUMENTO
Desde las diferentes asociaciones apuntan al desconocimiento de las competencias de las enfermeras escolares como principal motivo de la omisión de su participación en la elaboración de esta guía.
"La exclusión de las enfermeras escolares representa una oportunidad perdida para abordar el problema desde una perspectiva verdaderamente interdisciplinar y de salud pública. No podemos olvidar la distribución irregular y aún escasa de nuestra figura en el territorio nacional. Además, en la guía el término salud solo aparece en la fase de intervención y restauración, por lo que vemos que permanece la idea de que las profesionales sanitarias solamente asistimos y somos necesarias para atender en cualquier ámbito, sin tener en cuenta el rol educativo o gestor que poseemos", prosigue la presidenta de Amece.
Por ello, desde la Organización Colegial de Enfermería solicitan al Ministerio de Educación que revise y complete la guía para incorporar expresamente la participación de las enfermeras escolares y de las enfermeras referentes escolares en los protocolos de prevención, detección, intervención y seguimiento del acoso escolar y el ciberacoso.
"Esta incorporación permitiría garantizar que la respuesta ante estas situaciones contemple de forma efectiva la valoración y el seguimiento de la salud física y emocional del alumnado, así como la necesaria coordinación entre los centros educativos, las familias y el sistema sanitario", asegura Pérez Raya.
Así, las enfermeras escolares y las enfermeras referentes escolares, vinculadas a la Atención Primaria, piden su incorporación para lograr una intervención real y efectiva. "Consideramos fundamental visibilizar y reconocer nuestro papel e incorporar nuestras competencias en los protocolos de convivencia y protección. No se trata de sustituir a otros profesionales, sino de sumar competencias y ofrecer una respuesta verdaderamente interdisciplinar", finaliza Soler.