La Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS) considera prioritario reforzar los recursos sanitarios y de salud pública en Ceuta, así como mejorar las condiciones de alojamiento, proteger especialmente a los menores y establecer un mecanismo extraordinario de coordinación entre las administraciones implicadas.
"La prioridad debe ser resolver problemas, reducir riesgos y recuperar la normalidad mediante la cooperación e información contrastada. La función de la salud pública es anticiparse, identificar los riesgos, intervenir sobre sus determinantes y evitar que esos riesgos lleguen a convertirse en daño", señala en un comunicado.
SEPAS subraya que la situación está generando una "presión extraordinaria" sobre los dispositivos de acogida y protección, los servicios sociales, el sistema sanitario y los recursos de salud pública de una ciudad de reducida extensión y aproximadamente 84.500 habitantes.
Para la sociedad, el objetivo en estos momentos debe ser doble: proteger la salud y garantizar unas condiciones sanitariamente adecuadas para todas las personas que permanecen en Ceuta y, simultáneamente, favorecer que la población ceutí recupere progresivamente su normalidad.
"Una situación excepcional de estas dimensiones requiere temporalmente recursos también excepcionales y una respuesta proporcionada, coordinada y sustentada en datos contrastados", añade.
La sociedad considera especialmente importante diferenciar conceptos que durante las últimas semanas se han utilizado en ocasiones de forma indistinta. Así, ha explicado que una elevada presión asistencial puede tensionar un sistema sanitario sin que exista necesariamente una epidemia y, de la misma manera, pueden existir condiciones de riesgo epidemiológico que aconsejen actuar preventivamente antes de que se produzca un brote. "Riesgo epidemiológico no significa epidemia", indica.
Asimismo, rechaza establecer una asociación automática entre migración y enfermedad. "Las personas migrantes no representan por su condición un riesgo para la salud pública. Los riesgos aparecen fundamentalmente cuando cualquier grupo de población permanece en condiciones de concentración, precariedad, higiene insuficiente o dificultad para acceder a la atención sanitaria y al seguimiento epidemiológico", detalla.
Por ello, señala que la respuesta debe evitar tanto generar una alarma que los datos disponibles no justifican como minimizar unas condiciones objetivas que requieren intervención preventiva.
En este sentido, SESPAS considera positiva la puesta en marcha, desde el 20 de agosto, del traslado de personas que permanecían en la playa de El Trampolín y otros asentamientos precarios a los dispositivos temporales habilitados en Loma Margarita y El Embolsamiento, con una capacidad conjunta aproximada de 1.800 plazas.
La sociedad científica cree que estas alternativas deben consolidarse, ser suficientes y adaptarse a la evolución de las necesidades, especialmente después de que parte de las personas trasladadas haya regresado posteriormente a la playa. "Disponer de alojamientos adecuados facilita la higiene y la salubridad, el acceso sanitario, la continuidad de los tratamientos y, cuando sea preciso, el seguimiento epidemiológico", apunta.
Junto con el alojamiento, SESPAS reclama mantener y reforzar las actuaciones de salud ambiental, que constituyen una herramienta esencial de prevención.
NO EXISTE EVIDENCIA DE UNA EPIDEMIA GENERALIZADA
Respecto a la situación epidemiológica, SESPAS señala que, con los datos disponibles, no existe evidencia de una epidemia generalizada asociada a las personas llegadas a Ceuta, aunque las circunstancias existentes justifican mantener una vigilancia intensificada.
Se han comunicado cuadros gastrointestinales, problemas dermatológicos, escabiosis y diagnósticos de tuberculosis, pero las discrepancias existentes entre distintas fuentes aconsejan prudencia hasta disponer de información epidemiológica oficial consolidada. "En particular, la información disponible no permite afirmar que exista actualmente un brote de tuberculosis asociado al episodio", indica.
Para SESPAS, la protección de los menores constituye otra de las grandes prioridades. Hasta el 18 de agosto habían sido identificados oficialmente 2.168 menores llegados desde el inicio del episodio. SESPAS considera imprescindible garantizar su alojamiento seguro, alimentación, valoración sanitaria, atención a la salud mental y protección frente a situaciones de violencia, explotación o trata.
También pone el foco en la salud mental, no solo de las personas recién llegadas sino del conjunto de la población ceutí y de los profesionales que participan en la respuesta. Así, explica que la prolongación durante semanas de una situación excepcional puede generar incertidumbre, cansancio, estrés y sensación de inseguridad. "Una información pública periódica, comprensible y basada en datos contrastados, junto con la recuperación progresiva de los espacios y servicios habituales de la ciudad, forma también parte de una adecuada respuesta de salud pública", destaca.
DISPOSITIVO EXTRAORDINARIO DE COORDINACIÓN Y RESPUESTA
Como principal propuesta, SESPAS plantea constituir temporalmente un Dispositivo Extraordinario de Coordinación y Respuesta, no como una nueva estructura burocrática ni como un órgano destinado a sustituir las competencias existentes, sino como un mecanismo técnico y operativo de cooperación. "En él deberían participar la autoridad de Salud Pública de Ceuta, INGESA y el Ministerio de Sanidad, junto con los organismos y entidades necesarios en función de las actuaciones a desarrollar", señala.
Así, este dispositivo permitiría disponer de una imagen actualizada de la situación y de la distribución de las personas, identificar grupos vulnerables, compartir indicadores asistenciales, epidemiológicos y ambientales, reducir los factores de riesgo, garantizar una respuesta sanitaria integrada y ofrecer a la ciudadanía información pública común, verificable y comprensible.
La entidad considera especialmente conveniente publicar periódicamente un parte técnico conjunto con un número reducido de indicadores fiables, evitando la actual disparidad de cifras y valoraciones, que puede favorecer tanto el alarmismo como la minimización de los problemas.