Un urólogo recomienda cambiarse el bañador tras actividades acuáticas para prevenir la cistitis en verano

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El urólogo del Hospital Universitario Sanitas La Zarzuela Pietro Moscatiello ha recomendado cambiarse de ropa tras realizar actividades acuáticas para prevenir la cistitis en verano, ya que mantener la humedad y utilizar ropa ajustada pueden favorecer la irritación local.



Así, el experto ha subrayado la importancia de detectar a tiempo la cistitis para evitar que la infección avance y tratarla adecuadamente, sin recurrir a la automedicación ni a "soluciones improvisadas".



"En vacaciones hay pacientes que esperan demasiado porque piensan que el escozor es debido al calor, al cloro o a haber estado en la playa. Sin embargo, cuando aparece dolor al orinar o necesidad constante de ir al baño, el cuerpo está dando una señal clara", ha indicado Moscatiello.



Según ha explicado el especialista, la cistitis es una inflamación de la vejiga que, con frecuencia, está causada por una infección urinaria. En este sentido, hábitos del verano como el aumento de la sudoración, la menor ingesta de agua, los viajes largos o permanecer con el bañador húmedo durante horas favorecen su aparición.



Aunque suele asociarse a un problema leve, Moscatiello afirma que la cistitis no debe normalizarse cuando los síntomas son intensos o se repiten con frecuencia. El escozor al orinar, la sensación de urgencia, el incremento de visitas al baño, el dolor bajo abdominal o la orina turbia pueden indicar una infección. Si se añade fiebre, dolor en la zona lumbar, sangre en la orina o malestar general, es conveniente consultar con un especialista, ya sea de manera presencial o a través de videoconsulta, para descartar una afectación más importante.



Por otro lado, los expertos destacan que el impacto emocional también debe tenerse en cuenta. Así, explican que la cistitis afecta a una zona íntima y muchas personas sienten vergüenza al hablar de ello. Ese pudor puede retrasar el diagnóstico y hacer que el problema se viva en silencio, incluso cuando interfiere en viajes, descanso o vida social.



"Hay síntomas que no se verbalizan porque parecen demasiado íntimos, y ese silencio pesa más de lo que parece. En este punto, la persona empieza a decir que no a planes, a buscar baños en cuanto llega a un sitio o a sentirse incómoda al explicar lo que le pasa. Por eso ser capaces de nombrar el problema sin vergüenza es parte del cuidado, porque se deja de vivir una infección frecuente como si fuera un fallo personal", señala la psicóloga de Blua de Sanitas, Virginia del Palacio.



Además, cuando las infecciones se repiten, es frecuente que aparezcan sentimientos de frustración, preocupación o sensación de pérdida de control ante un problema que parece no resolverse. En estos casos, además del seguimiento médico, Del Palacio indica que puede ser útil buscar apoyo psicológico para aprender a gestionar el impacto emocional y evitar que la cistitis recurrente termine condicionando la calidad de vida.



CONSEJOS PARA DISMINUIR EL RIESGO DE CISTITIS DURANTE EL VERANO


Ante esta situación, los especialistas de Sanitas han preparado un listado con una serie de consejos para disminuir el riesgo de cistitis durante el verano. En primer lugar, recomiendan planificar los trayectos largos. Así, en viajes por carretera, excursiones o jornadas de playa, conviene prever paradas y eludir pasar muchas horas sin orinar.



Además, es conveniente prestar atención a los productos íntimos. La mayoría de geles, desodorantes, toallitas o baños de espuma contienen perfumes capaces de irritar la zona genital y alterar su equilibrio. Por ello, la higiene diaria debe ser suave y sin exceso de productos.



También recomiendan miccionar después de las relaciones sexuales, ya que orinar tras mantener relaciones ayuda a arrastrar bacterias que hayan podido aproximarse a la uretra.



Por último, aconsejan gestionar el estrés. El estrés mantenido puede debilitar las defensas naturales de las mucosas y alterar el equilibrio de la microbiota, favoreciendo un entorno más propicio para las infecciones urinarias. Por ello, conviene prestar atención a periodos de sobrecarga emocional y reservar tiempo para el descanso, la actividad física o técnicas de relajación que ayuden a reducir la tensión acumulada.



"Hay que tener en cuenta que, aunque una infección ocasional puede ser normal, presentar infecciones repetidas tiene que despertar una alarma sobre otras condiciones favorecedoras de las infecciones. El síndrome de vejiga hiperactiva es un síndrome caracterizado por la urgencia urinaria que puede esconder enfermedades más graves como el cáncer vesical, la litiasis urinaria o el prolapso pélvico", añade Moscatiello.



En último lugar, el doctor advierte sobre la importancia de una prevención específica durante la menopausia: "En esta etapa prevenir no significa resignarse a que las molestias urinarias vuelvan cada verano. Los cambios hormonales hacen que la mucosa urogenital esté más seca, más frágil y menos protegida frente a irritaciones o infecciones. En este punto, si una mujer ya ha tenido episodios de cistitis, es primordial anticiparse para detectar factores que acrecientan el riesgo y pautar medidas preventivas adaptadas a su caso".




europapress