La Sociedad Española de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor (SEDAR) manifiesta su respaldo a la actualización del Programa Oficial de la Especialidad (POE) de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor, una reforma "largamente esperada" que amplia la residencia a cinco años, lo que supondrá incorporar al programa "todas las competencias, conocimientos y habilidades que la especialidad ha adquirido durante las últimas tres décadas".
"Mantener un programa diseñado para la realidad asistencial del siglo pasado suponía un desfase creciente entre la formación recibida por los residentes y las competencias que actualmente exige la práctica clínica. La actualización del programa responde precisamente a esa necesidad de adecuar la formación a la medicina moderna", afirman recordado que el programa anterior data de 1996.
Asimismo, recuerdan que el anestesiólogo desarrolla competencias en medicina perioperatoria, valoración y optimización preoperatoria, anestesia general y locorregional, sedación para procedimientos diagnósticos y terapéuticos, reanimación cardiopulmonar, ecografía clínica, monitorización avanzada, cuidados críticos, tratamiento del dolor agudo y crónico, simulación clínica, seguridad del paciente, investigación y recuperación intensificada tras la cirugía. "Muchas de estas áreas ni siquiera existían cuando se aprobó el programa vigente en 1996", recuerdan.
Además consideran que se trata de un decisión "alineada con Europa"; a su juicio, España era una de las excepciones que aún mantenía un programa "claramente inferior" a los estándares europeos.
Por otro lado, SEDAR explica que el quinto año no supone prolongar un año más la actividad asistencial del residente. "Supone disponer del tiempo imprescindible para adquirir nuevas competencias que hoy forman parte inseparable del ejercicio profesional del anestesiólogo", advierte. Por tanto, no se ha añadido un año a la residencia; se ha diseñado un programa mucho más amplio cuya adquisición exige necesariamente cinco años de formación.
Por tanto, subraya que la reforma responde exclusivamente a la necesidad de adaptar la formación a la complejidad actual de la especialidad y garantizar la máxima seguridad de los pacientes, al tiempo que anima al resto de especialidades médicas a revisar sus programas formativos cuando la evolución científica así lo requiera.