La Unión Europea ha cumplido este lunes el último trámite para adoptar formalmente la reforma que obligará a los fabricantes europeos a utilizar al menos un 25% de plástico reciclado en la composición de los coches nuevos que saquen al mercado a los diez años de la entrada en vigor de la norma, con un primer objetivo intermedio de un 15% a los seis años.
El pleno del Parlamento Europeo dio su visto bueno hace dos semanas y sólo quedaba el aval del Consejo (gobiernos) para su formalización, lo que se ha producido este mismo lunes en una reunión de ministros en Luxemburgo, lo que permitirá su entrada en vigor una vez se publique en el Diario Oficial de la UE (DOUE) en próximos días.
Los Estados miembro tendrán a partir de entonces un plazo de dos años para trasladar la norma a su legislación natural, con el objetivo de dar también a la industria margen para adaptarse a los cambios.
La Comisión Europea, por su parte, deberá establecer objetivos futuros para otros materiales --como el acero reciclado, el aluminio o las materias primas críticas--, a partir de un estudio de viabilidad que deberá finalizar al cabo de un año de la aplicación de esta norma.
Las nuevas normas también prohibirán exportar vehículos que ya no sean aptos para circular en la UE, con el objetivo de recuperar materiales críticos y avanzar hacia una economía circular en el sector del automóvil.
La normativa establecerá por primera vez requisitos de circularidad que abarcan todo el ciclo de vida de los vehículos, desde su diseño y producción hasta su tratamiento como residuo, en un sector que es uno de los mayores consumidores de acero, aluminio, cobre y plásticos y en el que cada año más de seis millones de vehículos llegan al final de su vida útil en la Unión Europea.
Una de las principales novedades del texto es que los coches nuevos deberán incorporar de forma obligatoria materiales reciclados. En concreto, al menos el 15% del plástico utilizado deberá ser reciclado seis años después de que la norma entre en vigor, porcentaje que aumentará al 25% en un plazo de diez años.
Asimismo, parte de ese material deberá proceder de coches fuera de uso o de piezas ya recuperadas, con el objetivo de reutilizar los recursos existentes y reducir la dependencia de materias primas nuevas.
La reforma incluye, además, la prohibición de exportar fuera de la Unión vehículos que ya no sean aptos para la circulación, aunque esta medida comenzará a aplicarse cinco años después de la entrada en vigor del reglamento.
Con ello, la UE busca frenar el envío de coches altamente contaminantes a terceros países, así como combatir el fenómeno de los llamados "vehículos desaparecidos", que cada año salen del sistema sin que quede constancia clara de su destino final.
Las nuevas normas también obligarán a los fabricantes a diseñar los vehículos de manera que faciliten el desmontaje y la retirada de piezas y componentes, así como a asumir los costes de recogida y tratamiento de los coches al final de su vida útil, reforzando así el principio de responsabilidad ampliada del productor en toda la UE.
Además, el reglamento amplía su ámbito de aplicación a nuevas categorías, como los vehículos pesados, las motocicletas y los vehículos de uso especial, e introduce mayores controles en la transferencia de propiedad de coches usados, especialmente en operaciones realizadas on line o en casos de siniestro total, con el fin de evitar prácticas ilegales.