​La peor estrategia país: No aprender

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Mauricio Ercole



Nuevamente se instaló el debate sobre SENCE. Algunos defienden el sistema actual y otros proponen eliminarlo. Pero ¿es ese el verdadero problema? ¿Por qué la discusión se concentra en el instrumento y no en el rol que el aprendizaje debe cumplir en la estrategia de desarrollo de Chile?


Desde 2006, la contribución de la productividad al crecimiento económico ha caído de manera significativa y hoy es prácticamente nula. Chile necesita crecer, y SENCE debería ser una herramienta para impulsar ese desafío mediante el desarrollo de capacidades y el aumento de la productividad. Sin embargo, frente a sus deficiencias, surgen voces que plantean eliminarlo. La contradicción es evidente: necesitamos más innovación y productividad, pero queremos reducir los recursos destinados a fortalecerlas.


Reconocer la importancia de la formación no implica ignorar las debilidades del sistema. Durante años el foco ha estado en controlar procedimientos y verificar cumplimiento. Pero la pregunta relevante es otra: ¿qué impacto genera? ¿cambió el desempeño de las personas? ¿desarrolla nuevas capacidades para el mundo de hoy? ¿aumenta la productividad?


Por eso, tanto la defensa irrestricta como la eliminación total resultan insuficientes. Ambas evitan abordar la pregunta de fondo: ¿por qué no estamos generando el impacto que el país necesita?


Los países que progresan invierten en desarrollar capacidades, pero entienden que la transformación es cultural. Implica dejar de ver la formación como una actividad y comenzar a gestionarla estratégicamente. Pasar de medir horas a medir contribución; de contabilizar asistencia a evaluar impacto. Este escenario representa una oportunidad única para redefinir el sistema y convertir a Chile en un referente mundial en aprendizaje para el crecimiento.


En un país donde gran parte de los trabajadores se desempeña en PYMES, capacitar compite con necesidades urgentes para sostener el negocio. ¿queremos dejarlas solas frente a ese desafío? Y si nos ocupamos de construir las condiciones ideales para el progreso. ¿No lo hacen así las mejores empresas del mundo? Erradiquemos el mindset “el sistema no funciona” y cambiémoslo por “qué necesitamos que ocurra” para llevarlo al éxito.


Este es un desafío de liderazgo. Reconstruir el músculo del aprendizaje en las personas y organizaciones es urgente en un mundo que cambia de manera exponencial. Dejemos de debatir sobre códigos, incentivos tributarios o gasto. La pregunta relevante es otra: ¿cuál será la estrategia nacional de aprendizaje que permitirá a Chile dar el salto al desarrollo?


Por Mauricio Ercole, académico y socio fundador de alejandrialab


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