​Dónde buscamos la llave

|

Rauu0301l Perry



Cada 26 de junio se conmemora el Día Internacional contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, instaurado por la ONU en 1987 para promover cooperación global con el fin de alcanzar una sociedad libre del abuso de drogas. Hoy caen de cajón dos preguntas, la primera de las cuales es ¿lo hemos hecho bien?


La cantidad de muertes atribuibles al uso de drogas en el mundo ha ido desde cerca de 200 mil en 1990 a cerca de 500 mil en 2023, un aumento de 250%. Si bien no sabemos si, sin hacer lo que se hace, hubiésemos tenido aún más muertes, la cantidad es, por lo menos, preocupante, y muy dispar entre los países. En Chile hemos aumentado en el mismo periodo dos veces las muertes por drogas, mientras que en Estados Unidos el aumento ha sido de 6 veces.


Entonces aparece la pregunta dos: ¿estamos haciendo lo que deberíamos hacer? La encuesta CEP levantó que la preocupación por el narcotráfico entre los chilenos, identificada como uno de los tres problemas en los que debería enfocarse el gobierno, subió desde un 22% en octubre de 2025 a un 28% en junio de 2026. Cuando se pregunta por las causas de la delincuencia, aparece la falta de condenas o bajas penas, el consumo de alcohol y las bandas de narcotráfico como las tres principales. ¿Qué deberíamos hacer?


Siempre se tiende a buscar la llave perdida en el sector del patio donde hay luz. La evidencia internacional nos apunta en otra dirección. Los jóvenes dejan de involucrarse en bandas y dejan de consumir drogas no porque las penas sean ejemplares, sino porque hay un adulto cerca, con quien tiene un vínculo significativo, que le propone otro tipo de conducta. Aquí es donde estamos fallando. Los esfuerzos a nivel país por conectarnos con nuestros niños, niñas y adolescentes, dotar de habilidades parentales tempranamente y durante la adolescencia, y conversar sobre el consumo de drogas tienen bajísima cobertura, del orden del 4% al 6%.


En esta nueva fecha de conmemoración, desde la Fundación San Carlos de Maipo hacemos un llamado a concentrarnos en cómo evitar que vivamos las tragedias que conlleva la droga y su abuso, más que ver qué hacemos para recoger la leche que ya se encuentre derramada. Dejar de llegar tarde es clave para que dejemos de conmemorar y empecemos a celebrar vidas que se desarrollen lejos de las drogas.


Por Raúl Perry, gerente de programas de Fundación San Carlos de Maipo

europapress