Sr. Director,
Las mujeres representan el 53% de la matrícula de educación superior en Chile. Sin embargo, solo una de cada cinco de sus inscripciones corresponde a carreras vinculadas a las ciencias, tecnologías, ingenierías y matemáticas.
Durante años, muchas niñas y jóvenes escucharon, de manera explícita o silenciosa, que la ingeniería no era un lugar pensado para ellas. Que ciertas carreras eran “para hombres”, que la minería no era para mujeres o que estudiar siendo madre era demasiado difícil. No se trata sólo de prejuicios culturales: hasta 1996 existía una restricción legal que impedía a las mujeres desempeñarse en trabajos mineros subterráneos.
Esa brecha no se explica por falta de interés o capacidad, sino por estereotipos que aparecen temprano, por ausencia de referentes, por responsabilidades de cuidado y por una cultura que durante demasiado tiempo asoció ciertas disciplinas con un perfil masculino.
Por eso, en este camino, los referentes cumplen un rol clave. Cuando una niña o una profesional ve a una mujer liderando un proyecto, programando, investigando, diseñando infraestructura o resolviendo problemas complejos, amplía su horizonte de posibilidades. El Día de la Mujer Ingeniera es una oportunidad para visibilizar a quienes ya están construyendo ese camino y para recordar que cada mujer que elige esta área abre una puerta para la que viene detrás.
Mientras más mujeres participen en la creación de soluciones, estas serán más diversas y robustas. Sumar a las mujeres en las áreas STEM no es solo una cuestión de equidad: es clave para construir el Chile que viene.
Fernanda Orellana,
Gerente de Formación de Fundación Luksic