Señor director:
Hablar de sostenibilidad sin hacerse cargo del propio impacto ambiental es, a estas alturas, una contradicción inaceptable. La agroindustria en Chile lo sabe, y por eso lleva más de dos décadas trabajando en serio: reduciendo el consumo de agua en un 57%, usando la energía de forma más responsable y disminuyendo sus residuos. No son declaraciones; son resultados concretos en un país que enfrenta escasez hídrica, presión climática y consumidores que exigen cada vez más.
Pero sería ingenuo conformarse con eso. El compromiso ambiental no se agota en cifras ni en informes. Exige prácticas permanentes, transparencia real y una relación genuina con las comunidades donde se opera. El medioambiente no es una variable de ajuste: es una responsabilidad que no se negocia.
La sustentabilidad no es un valor accesorio que se incorpora cuando conviene. Es la condición que le da sentido y futuro a cualquier industria que pretenda proyectarse en el tiempo. Para la agroindustria chilena, ese compromiso no es solo ética: es competitividad, es legitimidad y es la única forma sensata de proyectarse en el tiempo.
Juan Manuel Mira
Presidente de Chilealimentos