El CSIC y el IR Sant Pau hallan biomarcadores en sangre que podrían medir la respuesta a las psicoterapias en depresión

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Un equipo de profesionales del Instituto de Investigaciones Biomédicas de Barcelona (IIBB), del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), y del Institut de Recerca Sant Pau (IR Sant Pau) de la ciudad condal ha llevado a cabo un estudio a través del que ha hallado biomarcadores en sangre que podrían medir la respuesta a las psicoterapias en pacientes de depresión.



"Este notable avance allanaría el camino hacia la Psiquiatría de precisión en el trastorno depresivo mayor, donde, en el futuro, la selección de la intervención terapéutica podría personalizarse basándose en el perfil molecular basal del paciente, en lugar de guiarse únicamente por un enfoque de prueba y error clínico", han indicado las miembros de la primera de estas instituciones, Analia Bortolozzi, y de la segunda, Maria J. Portella, quienes han liderado este trabajo.



El mismo, según sus autores, "ofrece una de las primeras evidencias de que las terapias psicológicas actúan como estímulos biológicos que inducen respuestas moleculares medibles mediante biomarcadores en sangre". Así, en esta investigación preliminar, en la que han participado 22 pacientes de trastorno depresivo mayor en el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona, se ha revelado que "las sesiones psicoterapéuticas provocan cambios en los microARN -moléculas que regulan la expresión de los genes en las células- relacionados con mejoras significativas en el estado cognitivo de los participantes", han explicado.



De este modo, consideran que los resultados obtenidos, que han sido publicados en la revista científica 'Scientific Reports', "suponen un avance para monitorizar la respuesta de los pacientes a tratamientos farmacológicos y a intervenciones terapéuticas no farmacológicas". Para ello, el estudio, que tiene como primeros autores a los integrantes del IIBB-CSIC, Lluís Miquel-Rio, y del citado centro hospitalario, Muriel Vicent-Gil, se ha centrado en el trastorno depresivo mayor.



Como contexto, los investigadores han señalado que este "se caracteriza no solo por afectar al estado de ánimo, sino que también conlleva un amplio espectro de alteraciones cognitivas, como dificultades en la atención, la memoria, la velocidad de procesamiento y la función ejecutiva". Estos "son síntomas que persisten frecuentemente a pesar de los tratamientos y que afectan gravemente la calidad de vida", han afirmado.



MECANISMOS MOLECULARES SUBYACENTES


Ante ello, el "objetivo principal" de este trabajo "consistió en investigar los mecanismos moleculares subyacentes a dos intervenciones psicológicas, no farmacológicas", han continuado, para añadir que estas fueron "la remediación cognitiva integral, diseñada para mejorar o restaurar funciones cerebrales como la atención o la memoria; y la psicoeducación, consistente en explicar y concienciar al paciente sobre su trastorno para que lo afronte de forma más adaptativa".



Tras ello, han explicado que se analizaron los microARN (o miARN) circulantes en sangre, "antes y después de 12 semanas de intervención psicológica, con una sesión por semana". "Los microARN son pequeñas moléculas de ARN que actúan como interruptores maestros en las células, normalmente silenciando la expresión de genes diana", han señalado, al tiempo que han expuesto que "los pacientes fueron evaluados seis meses después de la intervención, aunque en este punto no se analizaron los niveles de microARN".



"El análisis a lo largo del tiempo de 38 microARN en el plasma de los 22 pacientes ha revelado dos perfiles diferentes", han proseguido, tras lo que han afirmado que, "por un lado, los pacientes sometidos a remediación cognitiva mostraron una firma específica de siete microARN (let-7b-3p, miR-100-5p, miR-129-5p, miR-135a-5p, miR-151a-5p, miR-4516 y miR-451a), fuertemente vinculados a procesos de cognición".



"Estos microARN regulan redes genéticas fuertemente involucradas en la neuroplasticidad, la guía axonal y la transmisión sináptica", ha concretado la también investigadora del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM), Maria J. Portella, que ha agregado que "los cambios moleculares inducidos por este tipo de terapia se reflejaron en mejoras significativas y objetivas en el rendimiento cognitivo de los pacientes".



Además, los científicos han constatado que "la psicoeducación indujo una firma molecular completamente diferente, caracterizada por dos microARN: miR-126-5p y miR-195-5p". "Este perfil, relacionado con el equilibrio celular y las vías de señalización de resiliencia ante el estrés celular, no refleja mejoras cognitivas objetivas directas, sino que actúa más bien como un amortiguador sistémico ante el estrés", ha aclarado, por su parte, la miembro del CIBERSAM, Analia Bortolozzi.



Con todo, los expertos han concluido que estos datos "sugieren que ambas intervenciones psicoterapéuticas actúan en redes y sitios diferentes del cerebro, modificando firmas moleculares distintas". "Los microARN tienen la capacidad de atravesar la barrera hematoencefálica -un filtro selectivo que protege al sistema nervioso central al regular qué sustancias pueden pasar de la sangre al tejido cerebral- y son susceptibles de ser detectados en plasma, lo que los convierte en biomarcadores candidatos para evaluar la respuesta a las sesiones psicológicas", han asegurado.




europapress