La Eurocámara allana el camino al euro digital como alternativa de pago europea

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Archivo - El eurodiputado del Partido Popular Europeo (PPE), Fernando Navarrete Rojas


La Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo ha dado este martes luz verde a su posición favorable sobre el euro digital, una nueva forma electrónica de dinero emitida por el Banco Central Europeo (BCE) con la que la Unión Europea aspira a contar con una alternativa propia en los pagos electrónicos y reducir su dependencia de proveedores no europeos como Visa o Mastercard.



El mandato adoptado por los eurodiputados deberá recibir todavía el visto bueno del pleno de la Eurocámara antes de abrir la negociación con los Estados miembro sobre la legislación que regulará esta nueva forma de dinero electrónico, cuya eventual puesta en circulación dependerá posteriormente de la decisión que adopte el BCE.



Los europarlamentarios defienden que esta nueva herramienta de pago complemente al efectivo y amplíe las opciones de los ciudadanos, por lo que plantean que pueda utilizarse tanto con conexión a Internet ('online') como sin ella ('offline') y que sus servicios básicos sean gratuitos.



"Con el paquete de la moneda única, protegemos la libertad de los ciudadanos para elegir cómo pagar. Reforzamos el acceso al efectivo y su aceptación, al tiempo que ponemos el dinero del banco central a disposición en formato digital. El euro digital complementará el efectivo, nunca lo sustituirá. Nadie debería verse obligado a prescindir del efectivo, y nadie debería quedarse sin una opción de pago digital segura, sólida y genuinamente europea", ha señalado el diputado 'popular' Fernando Navarrete, ponente del informe.



En concreto, los pagos en línea se realizarían a través de un sistema basado en cuentas, mientras que las operaciones sin conexión se ejecutarían directamente mediante dispositivos de almacenamiento local, una modalidad con la que la UE pretende garantizar el funcionamiento de este medio de pago incluso en situaciones de interrupción de la red.



La propuesta incorpora además salvaguardas específicas en materia de privacidad para limitar el tratamiento de datos personales a lo estrictamente necesario y garantizar que el BCE no pueda acceder a la información que permita identificar a los usuarios. Las transacciones, según recoge el texto, podrían verificarse mediante tecnologías que permitan validar las operaciones sin revelar datos personales.



En la práctica, serán los bancos y otros proveedores de servicios de pago autorizados quienes se encarguen de distribuir esta nueva moneda entre los usuarios, mientras que la mayoría de los comercios estará obligada a aceptarla, con excepciones para los autónomos y las pequeñas empresas que no admitan otros medios de pago digitales.



GRATUITO PARA LOS USUARIOS Y CON LÍMITES DE TENENCIA


Para los ciudadanos, los servicios básicos asociados a este instrumento, entre ellos la apertura de una cuenta, la gestión de fondos o el acceso a un medio de pago, serían gratuitos, si bien los comercios podrían asumir determinadas comisiones, aunque la Eurocámara reclama que estos costes no superen los que ya soportan actualmente por otros medios electrónicos.



El texto incorpora además límites a la cantidad que cada persona podrá mantener en esta nueva moneda con el objetivo de preservar la estabilidad financiera y evitar que una eventual transferencia masiva de depósitos pueda afectar al sistema bancario.



Ese umbral sería fijado por la Comisión Europea a partir de las recomendaciones del BCE y revisado al menos cada dos años, mientras que las empresas no podrían conservar estos fondos de forma permanente, salvo para acumular pagos recibidos durante un máximo de 24 horas.



Además, esta nueva forma de dinero no generaría intereses ni tendría costes asociados por su mera tenencia, una de las salvaguardas incluidas por los eurodiputados para evitar que se convierta en un instrumento de ahorro alternativo a los depósitos bancarios.



Antes de una eventual puesta en circulación, la Eurocámara considera que el BCE deberá completar el desarrollo técnico del sistema, llevar a cabo pruebas piloto en condiciones reales y definir las normas de responsabilidad, con especial atención a los riesgos asociados a los pagos sin conexión.



Junto al expediente sobre el euro digital, la comisión parlamentaria ha respaldado además otras dos propuestas del denominado paquete sobre la moneda única, entre ellas una iniciativa destinada a reforzar el acceso y la aceptación del efectivo que obligaría a los países de la eurozona a garantizar su disponibilidad y a preparar planes ante posibles interrupciones de los pagos digitales.





europapress